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Tras su derrota en los juzgados contra ASCEL, se ha visto obligada a paralizar la actividad cinegética esta temporada

La Junta reconoce que no se cazarán lobos en Castilla y León

Es una mala noticia, la suspensión definitiva de la caza del lobo en Castilla y León esta temporada, que emponzoñará aún más la problemática situación que provoca el cánido y cuyo control a través de la actividad cinegética es la única solución viable.

Y es que después de muchas idas y venidas, de muchos dimes y diretes, al final la Junta de Castilla y León, que perdió en julio la batalla en los juzgados, como ya indicamos en esta web, se ha visto obligada a suspender el Plan de Aprovechamientos Comarcales del Lobo en los terrenos cinegéticos situados al norte del río Duero.

Tras el recurso interpuesto por la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (ASCEL), y después de que la justicia castellanoleonesa desestimara los argumentos de la Junta de Castilla y León el pasado mes de julio, la Consejería de Fomento y Medio Ambiente, al frente de la cual se encuentra Juan Carlos Suárez-Quiñones, ha dictado una Orden en la que ha estimado el recurso de los ecologistas al plan aprobado por la Dirección General de Medio Natural sobre aprovechamientos comarcales del lobo en los terrenos cinegéticos situados al norte del río Duero para las temporadas 2016-17, 2017-18 y 2018-19.

En nota de prensa de la propia Consejería se afirma que “la caza del lobo al norte del Duero, territorio al que se refiere esta Resolución, en que esta especie tiene un estatus jurídico por normativa europea y nacional que la hace susceptible de ser especie cinegética, no podrá realizarse, por tanto, al amparo del citado Plan de Aprovechamientos comarcales de lobo que ha quedado sin efecto. Un plan afectado por una suspensión cautelar de ejecutividad de la Resolución administrativa que lo aprobaba dictada por la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia con sede en Valladolid”.

Lobo en el monte.

Además, Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León señala que “el aprovechamiento cinegético de esta especie contribuye a su control y, por tanto, a rebajar el número de ataques a la ganadería en los territorios del norte del Duero, que están aumentado de forma alarmante en los últimos meses. La actividad cinegética conlleva numerosos beneficios ambientales y económico-sociales para la Comunidad y, especialmente, para el medio rural, compatible, en todo caso, con un estado de conservación favorable de la especie que es presupuesto de cualquier normativa al respecto de la misma”.

Por su parte, el consejero Suárez-Quiñones comentaba, a propósito de este revés, por el que los ecologistas piden su dimisión y que lo deja en un pésimo lugar frente a cazadores y ganaderos, lo siguiente: “Castilla y León necesita la caza y también la caza del lobo. Tenemos que dar los pasos firmes para que nos adecuemos estrictamente a lo que señaló la Sala de lo Contencioso Administrativo. Eso conllevará un retraso de la caza del lobo en esta temporada”.