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LOS CONSIDERAN ESPECIE INVASORA

Ganaderos gallegos exigen que se pueda cazar el lobo

El presidente de Agromacen exigía ayer en una reunión con la directora xeral de Patrimonio Natural que se permitiera cazar el lobo por que los ataques han puesto en jaque el futuro de la ganadería extensiva.
Lobo ibérico Los ganaderos gallegos consideran al lobo especie invasora y exigen medidas para paliar los ataques

Pedro Rodríguez, portavoz de la asociación Agrogandeira do Macizo Central (Agromacen) hablaba del lobo como especie invasora durante la reunión a la que acudieron junto a él Roberto Pereiras Guinarte, ingeniero de Montes también de Agromacen y Belén Do Campo, presidenta xeral de Patrimonio Natural

 

Agromacen aglutina ya a más de 400 productores que, hartos de ver como cada día el número de ataques de lobo a ganadería aumenta sin control, pusieron sobre la mesa ante la directora de Patrimonio Natural -organismo dependiente directamente de la consejería de Medio Ambiente, Territorio y Vivienda-, en boca de su portavoz Pedro Rodríguez, sus preocupaciones y exigencias. La principal de ellas es que se permita cazar el lobo

 

Los ganaderos ven una seria amenaza para el futuro de la cabaña ganadera extensiva el aumento poblacional del lobo que a día de hoy, carece de ningún tipo de control y han empezado a verlo como "unha especie invasora”. En Galicia en teoría su población debería estar controlada por el Plan de Gestión del Lobo de 2009, cuyo fin es "garantizar la viabilidad de esta especie en nuestro territorio, manteniendo una población estable del lobo”, aunque los ganaderos protestan por la falta de control real sobre la especie. 

 

Pedro Rodríguez animaba a todos los ganaderos a "denunciar todos os ataques para detectar as zonas nas que son máis frecuentes”, algo en lo que estaba de acuerdo la directora de Patrimonio Natural, Belén do Campo, quien recordaba que es fundamental que los daños producidos por fauna silvestre sean denunciados a través del teléfono 012, lo que incluye inevitablemente los daños ocasionados por jabalíes. 

 

El portavoz de Agromacen pedía la implicación de los cazadores para dar solución a la problemática situación y Belén do Campo, recordaba que la Xunta había puesto en marcha unas líneas de actuación y ayuda para prevenir y paliar los daños que ocasionan especies silvestres como el jabalí y el lobo en cultivos y ganadería respectivamente. Una cifra que asciende al millón y medio de euros. 

  Los asistentes a la reunión celebrada en Santiago de Compostela, de izquierda a derecha: Roberto Pereiras Guinarte, Belén do Campo y Pedro Rodríguez

 

Belen do Campo recordaba también que la temporada de caza para el jabalí se había ampliado un mes, aunque es una medida que como supimos el otro día no ha caído muy bien entre algunos cazadores que consideran una aberración ampliar la veda en la temporada de cría de la especie. 

 

Sin ir mas lejos, ayer estallaba la polémica en las redes sociales cuando el ecologista y activista por los derechos animales, Frank Cuesta, denunciaba en sus perfiles la cruda realidad de los ganaderos españoles con los ataques de lobos.

 

Muchas trabas y pocos pagos

 

Una de las quejas que manifestaba ayer Pedro Rodríguez es la cantidad de trabas burocráticas a las que tienen que hacer frente los que sufren los ataques del lobo y las indemnizaciones tan escasas que reciben "trabas burocráticas e dos pagos paupérrimos” decía el presidente de Agromacen.

 

El plazo para denunciar un ataque de lobo a ganado y solicitar la ayuda correspondiente, en la actualidad es de 72 horas -las que no se realizan en esas horas son denegadas-, lo que para Rodríguez es un plazo excesivamente corto y debería ampliarse hasta en 8 días, con las correspondientes medidas para verificar que realmente el ataque denunciado se ha producido por fauna silvestre.

 

Las subvenciones fueron otro tema a debatir, ya que según alega Rodríguez no se corresponden con el valor real de las pérdidas que sufren los productores. Siguiendo con las ayudas, el presidente cuestionó las ayudas que sí concede la administración a ciertos grupos, haciendo referencia a las asociaciones ecologistas y animalistas.   

 

El portavoz de los ganaderos alegaba que los verdaderos interesados en el bienestar de los animales son los agricultores y que los animalistas, conesas ayudas que reciben solo ponen trabas. Sugería que en vez de financiar estas asociaciones, se destine el dinero a promover las medidas paliativas para los daños por fauna silvestre.