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En plena oleada de insultos animalistas hacia los cazadores

El Gobierno quiere rebajar las penas por delitos de odio en redes sociales

El Gobierno de Pedro Sánchez tiene la intención de cambiar el Código Penal y rebajar las pernas por delitos de odio en redes sociales, una idea propuesta por la Fiscalía General del Estado.

Aunque no haya todavía nada en firme, parece ser que el Ejecutivo ve con buenos ojos la posibilidad de abordar esta medida. En caso de salir adelante, se reducirían las penas de prisión y, en algunos casos, los jueces decretasen medidas alternativas a la cárcel.

La propuesta implica modificar el artículo 510 del Código Penal que, en su forma más grave contempla penas de entre uno y cuatro años de cárcel para quien fomente públicamente el odio o la violencia contra una persona o un colectivo por motivos racistas, antisemitas, religiosos u otra circunstancia.

Durante 2017, tal y como informa El País, la Fiscalía presentó 14 escritos de acusación por este tipo de conductas y se dictaron 29 sentencias. Según el ministerio público esos mensajes son escritos de forma "impulsiva e irreflexiva" y, por ello, habría que ponderar cada caso y que la pena mínima prevista es excesiva en muchos de ellos.

De salir adelante esta medida, supondría una grave afrenta para los cazadores que, en los últimos tiempos, viene recibiendo una oleada de insultos por parte de colectivo radicales ligados al animalismo y el ecologismo.

Numerosos ataques a los cazadores

Desde diversas entidades representativas del sector cinegético, se ha solicitado en distintas ocasiones que se actúe contra estos insultos y descalificaciones, que muchas veces han llegado al límite de desear incluso la muerte. Una petición, según parece, que tiene toda la pinta de caer en saco roto si el PSOE consigue su objetivo.

El episodio más sonado es el ocurrido en torno a la figura de Mel Capitán. Después de meses de litigio jurídico, la Audiencia Provincial de Madrid decidió desestimar la demanda presentada por la RFEC y, debido a ello, los graves insultos a la joven cazadora, incluso después de su fallecimiento, quedaron impunes.
Pero no se trata del único caso. En este medio hemos aludido numerosas veces a graves sucesos en los que los cazadores han sufrido la ira animalista. Recordamos algunos como el de Nazaret  Jiménez, Pilar Escribano o el gerente de Cárnicas Dibe.

Pero también aficionados anónimos han sido víctimas de este acoso, como el día que una animalista deseó que los hijos de un cazador recibieran abusos de pederastas o cuando muchos radicales celebraron la muerte de un cazador contra el que había cargado un búfalo.