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NUEVO ATAQUE AL COLECTIVO DE CAZADORES

"Feminismo para todas, menos para las mujeres cazadoras"

La secretaria del CNT de Málaga arremete contra la caza en un artículo en el que supuestamente analiza el sector desde el eco-feminismo, aludiendo a los ciberataques contra las mujeres cazadores pero sin hacer una mínima crítica al acoso que reciben.
La última tendencia: animalismo y feminismo juntos para luchar contra la cinegética La última tendencia: animalismo y feminismo juntos para luchar contra la cinegética

A estas alturas poco nos extrañan ya los ataques constantes contra la caza, aunque lo que si nos sigue sorprendiendo es la capacidad para manipular los datos, las informaciones falsas y la demonización que son capaces de desarrollar los que luchan por acabar con el mundo de la cinegética. 

 

“La mentira, mil veces repetida, se convertirá en verdad”, o algo así deben pensar los del lobby animalista, que no se sacian en la repetición de falacias y datos sin contrastar -cuando no son directamente inventados-, a ver si su mensaje sigue calando y contaminan con sus ideales a otros cuantos seguidores enfervorizados, para que arremetan contra la caza. Aunque todo lo que conozcan de ella, sea poco más que el nombre.  

 

Ahora ha sido el turno de Eloísa Alba, secretaria de organización de la CNT de Málaga, la que ha cargado las tintas en un artículo de opinión contra la actividad cinegética y quienes la practicamos,  en la que el cazador aparece retratado como un peligro para la sociedad, ya que según Alba, por nuestra culpa no es posible “pasear sin estar poniendo la vida en riesgo”

 

El CNT -Confederación Nacional del Trabajo- de Málaga, es una confederación de sindicatos de trabajadores que supuestamente, tal y como manifiestan en su web, “funciona totalmente al margen de directrices políticas”, aunque leyendo artículos de su secretaria como este, donde arremete contra Vox, Ciudadanos y PP por postularse en favor de la cinegética, resulta bastante cuestionable su ‘neutralidad’ política.

 

Cómo no, hace culpables a quienes practican la caza de “la devastación de los territorios, los atentados contra la biodiversidad, la imposibilidad de recolectar setas, plantas medicinales o realizar deportes al aire libre”, entre otros, pero aunque intentando darle la vuelta a la información y utilizarla como dato alarmante y haciendo referencia a la actividad como “el deporte nacional más rancio”, no le queda otra que reconocer los datos del impacto económico que produce la caza publicados por el estudio de Fundación Artemisan.

 

“La atracción de la fiesta de la cacería no es otra cosa que un ocio de señoritos, que utilizan el supuesto deporte para montar clubs y así evadirse al más puro estilo Trump con todos los lujos de una naturaleza y una fauna que están siendo explotados y producto para el sacrificio de 46.000 millones de personas que no son cazadoras en éste país”, añade en su ‘original’ descripción de la cinegética Eloísa.

 

Mucho “eco feminismo” pero las cazadoras que se aguanten

 

“Pongamos la caza en el punto de mira telescópica del eco feminismo: la caza es un comercio salvaje, pertenece al engranaje del capitalismo”, asegura la secretaria de CNT. Parece ser que la última tendencia es mezclar animalismo y/o ecologismo con feminismo, para conseguir el mejor revuelto de “ismos” a ver si entre unos y otros consiguen degenerar los términos hasta que pierdan por completo el significado de la palabra. Ni los ecologistas defienden la naturaleza, ni el feminismo tal y como lo plantean, defiende a las mujeres. 

 

Eloísa Alba hace referencia a las mujeres en la caza en varias ocasiones a lo largo de su indigesto artículo, aunque asegura que no son muchas, “todoterrenos, parafernalia y ausencia de mujeres (aunque también existen mujeres cazadoras, pocas)”. A pesar de que la realidad es que el número de mujeres aficionadas a la caza es cada día mayor, siendo una parte visible del sector que ha hecho suya la defensa de la cinegética en las redes sociales y que cada día tiene más relevancia en este mundo. Un mundo que si bien es de hombres, no es un mundo machista en absoluto. 

 

Probablemente y aunque a las supuestas feministas les resulte incomprensible, el mundo de la caza sea de los sectores menos machistas que hay -y aquí habla la voz de la experiencia de la que escribe, como mujer y cazadora-. Resultan bastante más ‘rancios y machistas’, los ataques constantes que reciben las mujeres cazadoras por parte de las “guerrilleras eco-feministas” a los que Alba hace referencia, aunque sin ningún tipo de espíritu crítico. 

 

“Las pocas mujeres cazadoras son muy atacadas por las eco feministas y animalistas que luchan contra esta actividad enfervecidamente”, es todo el comentario que hace al respecto. Ni una sola crítica, ni una sola reprobación ante el acoso incesante que sufren las mujeres que defienden la caza como parte de sus vidas. Un claro ejemplo de la forma en la que entienden el concepto del ‘feminismo’ aquellos que abrazan el animalismo. Un feminismo sesgado que solo defiende a las que comulgan con ellos, el resto, quedamos fuera.