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Durante una espera en Guadalajara

Abate dos zorros y, con la última bala que le quedaba, caza un espectacular jabalí

La noche de la espera, Salva Sánchez abatió dos zorras y, cuando estaba guardando el rifle para marcharse a casa, apareció el ansiado jabalí. Pudo cazarlo con la última bala que le quedaba.
Abate dos zorros y, con la última bala que le quedaba, caza un espectacular jabalí Salva Sánchez junto al jabalí que abatió en Guadalajara.

Salvador Sánchez vivió recientemente una peculiar jornada de caza. Tras un buen rato de espera, el cochino que buscaba se le presentó justo cuando se marchaba a casa. Además, lo consiguió con la última bala que tenía. Antes, cazó un par de zorros.

Fue el pasado viernes 21 de agosto en un coto de Guadalajara. Salva llevaba siguiendo la pista al jabalí desde aproximadamente un mes y medio. Le había visto durante un día que salió a los corzos. En aquella jornada, el aficionado abatió un duende y, tras ello, el cochino desapareció. “Le estuve buscando y ya le di por perdido”, asegura. Salva cambió de zona y a partir de aquel día comenzó a salir a las esperas.

Comienza la espera

Salva nos cuenta que llevaba cinco balas la noche del viernes 21, así que tampoco quería desperdiciarlas por lo que pudiera pasar. El caso es que como el jabalí no aparecía, el hombre ya estaba pensando irse a casa. Pero de pronto aparecieron unas zorras que podían cazarse debido a la gran sobrepoblación en la zona.

Terminó abatiendo dos, y llegó a usar una tercera bala para rematar a una de ellas. Falló la última zorra y a Salva solo le quedaba una bala. “Doy gracias que no se parase, porque si no la hubiera tirado”, explica.

Caza zorros jabalí

Al ver que no habría más opciones de tiro, decidió marcharse. Cuando estaba en el coche guardando el rifle en la funda, vio algo a lo lejos. Miró con los prismáticos, apuntó con la linterna y allí estaba el cochino, a unos 200 metros.

A Salva empezaron a invadirle los nervios y decidió entrarle. Cada vez que le alumbraba, “echaba a andar”. Anduvo unos 200 metros, se adentró en un olivar y le esperó de frente. Todo esto ocurrió en algo más de una hora.

A uno 100 metros el guarro se paró. Salva le alumbró de nuevo con la linterna y el animal se mete tras una hilera de encinas. Sabía el joven que posiblemente saldría por el otro lado y se preparó. Le quedaba solo una bala. Al aparecer, a unos 120 metros, le tiró y cayó al suelo.

Caza zorros jabalí

El jabalí empezó a patalear y Salva se puso aún más tenso. Temía que pudiera levantarse y salir por patas. Además de no tener más balas, tampoco llevaba cuchillo. Pero el animal dejó de moverse.

Según se acercaba iba viendo las hechuras. “Cuando le vi las amoladeras se me saltaron las lágrimas”, detalla Salvador. Él esperaba que las navajas fueran algo mayores. Al final se han quedado en unos 18 centímetros de largo. Estará entre el bronce y la plata, ya que el taxidermista le ha dicho que rondará los 105 puntos.

Caza zorros jabalí

Salva nos dice que se ha llevado una pequeña decepción porque esperaba algo más. No obstante, nos reconoce estar muy contento, ya que se trata del “cochino más grande” que ha cazado en su vida. En peso andaría por unos 80 o 90 kilos.