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FUTURAS PROMESAS DE LA CAZA

Esta la historia de Manel, un profesional del rastreo de jabalíes con solo 12 años

Esta es la historia de Manel, un niño que se ha convertido en experto del rastreo de jabalíes con sus perros en Galicia, que ni si quiera tiene licencia de armas pero que no se pierde una batida.
Manel, de 12 años, preparado para salir de caza con sus perros. / Fotografía: La Voz De Galicia Manel, de 12 años, preparado para salir de caza con sus perros. / Fotografía: La Voz De Galicia

Si bien cada día queda más claro en la sociedad el papel de la caza como herramienta de gestión, regulación y conservación del medio ambiente, el escaso relevo generacional es una de las cosas que más preocupa en el sector y que más amenaza el futuro de la cinegética. Con el auge del animalismo radical, parece que más jóvenes han decidido alzar la voz y defender el legado que han recibido en sus casas, velando por el porvenir de la caza. Hay casos como el de Manel, que conmueven a todo el colectivo y en seguida se transforman en buques insignia de un movimiento social en defensa de la actividad cinegética. 

Manel, de 12 años de edad, ha necesitado autorización firmada de su padre y de su madre para poder participar en las batidas. No empuña rifle ni escopeta, lleva en cambio las correas de sus perros de rastro entrenados especialmente para el jabalí, además de un traje de agua y una gorra naranja que identifiquen su presencia. Su padre, Juan Manuel Freire, es el presidente del coto de Tecor de Irixoa (A Coruña). Orgulloso de su hijo, cuenta que “su abuelo y su padre cazan. Manel se ha criado en esto desde muy joven”

El futuro de la caza

A pesar de no tener arma, tampoco parece tener intenciones de tenerla por el momento “é mellor ir cos cans” (“es mejor ir con los perros”), confiesa el niño. Su padre no ve el fuuro tan esperanzador, temiendo la inminente adolescencia que está por venir para su hijo. “Ahora está bien, pero llega un momento en que los niños comienzan a salir por la noche para recibir otros estímulos y es muy difícil volver de fiesta a las cinco de la mañana y levantarse a las siete para salir al monte”, comenta el padre ante la mirada atónita del niño.

Puede que tenga razón, pero por ahora Manel tiene claro lo que prefiere y es salir con sus perros a batir el monte. Los compañeros de cuadrilla de esta joven promesa entienden las palabras de su padre, pero miran a Manel y su entusiasmo con la jornada les hace olvidar la falta de cantera que sufre la caza en Galicia. Las zonas rurales cada vez tienen menos niños, por lo que cada vez hay menos menores presentes en las batidas. Los adultos temen que el futuro de la caza se vea amenazado por la falta de relevo, pero chicos como Manel, devuelven la esperanza hasta a los más escépticos.