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En Extremadura

Honda preocupación por la falta de caza menor

La Federación Extremeña de Caza ha mostrado su inquietud y alarma por la ausencia de caza menor en la región en la presente temporada, un hecho que se ha constatado durante las primeras semanas de la campaña cinegética.
Extremadura_M La situación de las perdices extremeñas, sin llegar a ser la adecuada, es algo mejor que la de conejos y liebres.

Al mismo tiempo, el ente federativo exige a los órganos competentes la adopción de medidas que contribuyan a paliar esta alarmante situación en la región extremeña.

A pesar de que antes del arranque de la campaña existía una ligera idea sobre la poca caza menor que los cazadores extrememos iban a encontrar este año, la apertura más tardía de muchos cotos y sociedades locales de cazadores ha puesto de relieve una realidad más que dolorosa y preocupante, como es la falta de caza menor.

José María Gallardo, presidente de Fedexcaza, comentó a este respecto que “no hay conejos, la nueva cepa vírica aparecida este año de la NHV, proveniente según los estudios de conejos de granja, ha mermado en más de un 80% las poblaciones existentes”.

Por su parte, las liebres se han visto afectadas, principalmente, “por un año nefasto de cría y acuciadas por varias enfermedades, entre otras, la cisticercosis, enfermedad parasitaria fácilmente diagnosticable por los quistes en forma de arroz que se hallan en sus vísceras”. Este hecho ha provocado que “nos encontremos con muchas menos que en años anteriores”.

En cuanto a las perdices autóctonas, la situación es algo mejor, sin llegar a ser la adecuada. De este modo, Gallardo apuntó que “resisten funestamente el envite de frustrados cazadores, que año tras año vemos cómo no funciona nada de lo que hacemos y que vamos pegando palos de ciego a nuestro paso, sin saber que aquí lo que hace falta es una estrategia a nivel nacional, mucho más fuerte que cuatro míseros euros de subvención o una moratoria de un año sin cazar”.

A pesar de ello, la Federación Extremeña de Caza puntualiza que “todos no nos podemos quejar por igual y subirnos al carro”, puesto que “no todos trabajan por el bien de la caza del mismo modo”. Así, el mandatario aseguró que “nos duele cuando nos llama una de nuestras sociedades, de las que trabajan bien, de las que no cazaron el año pasado, que el anterior casi tampoco, que tienen guardas para el control de predadores, hacen mejoras de hábitat, se preocupan por el campo y la caza y aun así este año, abierto el coto tras las lluvias otoñales, se encuentran con el desolador paraje de campos baldíos, vivares con telarañas y camas dónde hace mucho estuvo una liebre”.

De ahí que a las quejas de los cazadores federados de Extremadura se una la reclamación de la Federación, que acumula varios años trabajando para revertir esta situación, pero con ingratos resultados.