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Dominio de la técnica para alcanzar el éxito en la caza a rececho

Sigue estos consejos, empápate del vídeo y no falles más tiros

La caza en rececho es, quizás, la modalidad más emocionante de nuestra venatoria porque en ella no influye tanto el factor suerte como en las monterías o batidas, sino que el éxito es fruto, casi en su totalidad, del saber hacer del cazador.
Consejos_Caza_Rececho_G A punto de disparar en un rececho de corzo.

Controlar la técnica que encierra todo rececho es lo más complicado, ya que incluye muchos factores que analizamos a continuación:

1 El arma

Hay que saber elegir el arma, que para rececho será un rifle monotiro o de cerrojo. Su peso resultará fundamental, ya que tendremos que llevarlo a cuestas durante muchas horas. En caso de que se trate de un rececho de montaña, esto es más importante aún. El largo de cañón se tendrá que tener en cuenta, ya que los muy largos vibran demasiado y no agrupan bien, mientras que uno demasiado corto no quemará toda la pólvora, desperdiciando parte de la energía del proyectil.

2 El calibre

La elección del calibre se perfila muy delicada, y dependerá de los gustos del cazador. Como en España el hecho de estropear la carne no es un factor decisivo, llevándose toda la importancia el trofeo, recomendaría calibres potentes. Con esto no quiero decir que tiremos con un .375 H&H al corzo, sino que nos olvidemos en un principio de los demasiado justos, como los de 5,7 milímetros, eligiendo desde un 6,5 milímetros hacia arriba.

Para la alta montaña (rebecos y machos monteses) hay que tener en cuenta que las distancias de tiro son largas, por lo que buscaremos un calibre con bastante energía residual a 200 ó 300 metros. En alta montaña, un rifle potente conlleva como contrapartida su peso; en caso de que sea potente y ligero, deberemos asumir un mayor retroceso. Antes de decidirnos, lo mejor es probar varios, eligiendo el más potente de la gama, siempre y cuando con él se dispare totalmente a gusto.

3 El gatillo

Procuraremos que sea con pelo, único o doble, para que el arrastre del dedo sea mínimo, así como la presión a ejercer sobre él, evitando de esta forma tirones con los indeseables movimientos de la cruz sobre el blanco que éstos conllevan. La salida del gatillo tiene que ser limpia, cuando nosotros la deseamos, no antes ni después (¡ojo a la colocación de la primera falange sobre el gatillo!).

4 El visor

Según el tipo de rececho, contará con más o menos aumentos, teniendo en cuenta que a más aumentos, mayor probabilidad hay de fallar, ya que se amplifican nuestros movimientos, por ínfimos que parezcan (respiración, ritmo cardiaco, tirón sobre el gatillo, etc.). De seis aumentos en adelante se hace imperioso utilizar apoyo para disparar. Si es para un rececho de corzos, el visor tiene que ser luminoso, con una campana de 50 ó 56 milímetros. Para alta montaña, acudiremos a una de 42 ó 50, ya que un visor de 56 milímetros de diámetro resulta demasiado aparatoso y pesado.

5 Prismáticos

Son totalmente imprescindibles para un buen rececho. Dentro de los aumentos, aconsejo siete u ocho aumentos como máximo, ya que con diez se cansa mucho la vista por los temblores de la mano. Se verá mejor con un prismático de muy buena calidad de siete aumentos que con uno de ocho mediocre. Es interesante que no exista mucha diferencia entre los aumentos del visor y los de los prismáticos. Esto facilitará la localización y el disparo. En caso de alta montaña, se aconseja acudir a un catalejo para evaluar correctamente el trofeo, aunque, por regla general, en estos casos lo suele llevar el guarda.

6 Apoyos

Los disparos a más de seis aumentos se tienen que realizar con apoyo. Los hay de todo tipo, desde la clásica vara de enebro hasta los sofisticados bastones de aluminio aeronáutico. La vara o similar cuenta con la ventaja de que será de gran ayuda para caminar, proporcionándonos mucha seguridad. Siempre recomiendo varas altas, sobre todo para la montaña en caso de nieve.

Muchos se empeñan en emplear la horquilla para apoyar el arma, cuando lo más apropiado es apoyar sobre el brazo que la sujeta, ya que esto nos permite rápidas correcciones de altura sin tener que jugar con la inclinación de la vara. ¡Ojo! Nunca hay que apoyar el cañón, sino la madera, ya que al apoyar directamente el cañón éste no vibraría correctamente, fallando irremediablemente. Para la alta montaña también sirven como apoyo la mochila, un simple jersey o la chaqueta, además de todos los de índole natural (rocas, árboles, etc.).

7 Equipo

Sobre el equipo mucho se podría escribir, ya que depende totalmente de cada situación. Dentro de lo general aconsejo que sea lo más ligero posible. Esto se consigue cogiendo la mochila y, una vez llena, se le quita todo lo que no sea totalmente indispensable (lo normal es que se aligere bastante) hasta llegar a un peso que se haga cómodo.

(Texto: J. P. B. / Fotos: Archivo)