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Sobre el visor, sujeción del rifle, dedo en el gatillo y postura del cuerpo

4 errores comunes en el tiro en montería y cómo evitarlos

Numerosos cazadores de menor, al iniciarse en la caza mayor en general y en la montería en particular, se preguntan los porqués de tantos fallos, cuando llevan muchos años de experiencia cobrando caza menor con total éxito.

La respuesta es fácil de entender, ya que con escopeta disparamos un haz de perdigones, mientras que en caza mayor disparamos sólo uno, una bala. No es lo mismo acertar en un área con un diámetro de decenas de centímetros, que colocar un simple proyectil en un solo punto que además tiene que ser vital. Y además es mucho más difícil si el animal está en movimiento. Pero son muchas más las causas de nuestros fallos, tal y cómo vamos a ver a continuación para intentar remediarlas:

  1. Hoy por hoy todos monteamos con visor y lo que hay que intentar es que el visor quede en línea con nuestro ojo, sin tener que estirar el cuello. A menudo, esto de levantar la cara pasa por llevar visores con campanas demasiado grandes para la montería, como son las propias de rececho (de 50 ó 56 milímetros), y monturas demasiado altas. Esto hay que remediarlo con una mira apropiada, con la colocación más baja de la misma o con un suplemento en el lomo de la culata. Un ejercicio práctico para realizar en casa consiste en encarar el rifle hacia un punto con los ojos cerrados. Al abrirlos el visor tiene que estar alineado con el ojo sin que tengamos que mover el cuello o estirarlo. Lo ideal es ver la totalidad de la lente centrada (esto depende de la calidad del visor), sin corona exterior o círculo negro, y si se ve alguna corona, que ésta no sea más ancha de un lado que de otro, es decir, que sea toda su circunferencia del mismo ancho.
  2. Otra postura que quizás tenga menos importancia, pero que a mí me ha ido muy bien, es la de la mano, que también es muy válida, incluso más, tirando con escopeta. El rifle no hay que agarrarlo como si se fuera a escapar, sino con suavidad, como dejándolo flotar. Lo ideal es situar el pulgar y el dedo índice en el mismo lado del guardamano. Así la mano queda abierta y recta en prolongación con el antebrazo y no forzada. Esto facilita el swing y nos permite movernos sobre el blanco con más facilidad, dirigiendo el dedo índice el movimiento de la mano y siguiendo el blanco en movimiento. Cuesta algo acostumbrase, pero comprobarán que funciona y que el arma no se les va de las manos. La mano izquierda solamente sirve de apoyo y para dirigir el arma, no para sujetarla con firmeza. Comprueben en casa lo bien que se apoya en la palma de la mano sin tener que retorcer la muñeca. Parece una tontería, pero es un truco que aprendí tirando al plato y desde entonces mejoré mucho. Luego comprobé que también era aplicable al tiro con rifle y me facilitó mucho las cosas.
  3. Una de las cosas que más nos hace fallar tirando con rifle es la posición del dedo índice sobre el gatillo, y esto mucho más en rececho o en tiro con arma corta que en montería. Solamente hay que apoyar con suavidad la yema del dedo índice sobre el gatillo, y no toda la primera falange. Menos aún, la articulación. La yema del dedo tiene mucha sensibilidad y al tirar del gatillo hacia atrás no desviará el disparo y siempre sabremos el momento exacto en que lo soltamos. En cambio, si tiramos de la primera falange hacia atrás, obtendremos un movimiento angular hacia la derecha. Es decir, que la punta del cañón se desviará hacia la izquierda y fallaremos. Cuanto mayor sea la distancia, más se irá el tiro a la izquierda. O sea que máxima suavidad. Hay que templar el gatillo y acariciarlo, evitando siempre tirones o brusquedades.
  4. Otro de los fallos mayores es la postura del cuerpo. Hay que echarlo hacia delante y nunca hacia atrás. Al encarar tienes que proyectar tu torso hacia delante, ya que con el retroceso del disparo se irá hacia atrás y así se mantendrá el equilibrio. De lo contrario perderás el equilibrio y el tiro se irá alto al reelevarse el cañón. Si tu cuerpo está apoyado en la pierna trasera, al disparar te desequilibras y te caes. En cambio, si pones tu peso sobre la delantera, la trasera sirve de punto central y equilibra el cuerpo absorbiendo el retroceso.
(Texto: J. P. B. / Fotos: Archivo)