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Adiós a las monterías: cómo aprovechar los últimos puestos

Con la temporada de monterías a punto de echar el cierre, os traemos algunos apuntes de la mano de José Luis Torío para aprovechar esos últimos puestos monteros y poder hacernos con algún buen venado o navajero con que nos sirva de ‘guinda’ a la campaña.
Monterías, perros de rehala

Esta ha suido una temporada dominada por el tema económico, donde la cacareada crisis también está afectando, y de qué manera, a nuestro sector: la venta de puestos en monterías, del nivel que éstas sean, ha sido un verdadero problema para el organizador. Desde luego, nos encontramos ante una situación difícil, ¡ojo¡, no sólo para los propietarios y arrendadores de terrenos cinegéticos, sino también para todo el tejido que aglutina este sector, como rehaleros, secretarios, hosteleros…, en fin, una extensa lista en la que de igual manera afecta a las economías reales como a las sumergidas.

Volviendo al tema cinegético, tranquilos, todavía queda tiempo, unos para redondear la temporada y otros para que puedan quitarse el gafe. Aprovechen estas últimas citas que son suficientes para poner un buen broche a esta temporada. Nuestro consejo como siempre, no se lancen a la aventura y busquen gente sería a la hora de comprar una acción, no se embarquen con cualquiera y sean selectivos que huecos sobran.

Los animales están muy avisados

Si quieren cantar victoria, cuiden todos los detalles. Encontrándonos como nos hayamos a punto de echar el cierre, tengan presente que ahora el instinto de los animales se encuentra desarrollado al máximo tras las experiencias vividas. A buen seguro más de uno se habrá librado de milagro de que el plomo o los perros le dieran un disgusto mortal, sin duda un gran número de reses ya habrán experimentado lo que significa una bala silbando cerca, y no digamos de los que sufrieron el  plomo en sus carnes.

Lo suyo es que por estas fechas muchos animales ya saben por experiencia propia lo que significa el bullicio de una montería, y nada más que empiezan a escuchar los trajines previos a la suelta escapan de manera inmediata. Aquí quería llegar y destacar como merece la importancia que tiene a estas alturas del calendario montear con gente seria y sabiendo de caza. La diferencia que existe entre un orgánico responsable de aquellos otros que sólo pretenden vivir de la caza, ahora es cuando se ve la diferencia entre las organizaciones responsables y los vividores de turno.

Ahora más que nunca, seriedad

Desde luego que cuando se organiza una montería el primero que, excepción hecha de algún desaprensivo de esos que haberlos los hay, lo primero que procura y desea el organizador es que haya caza, y después que las reses salgan por todas las posturas.

Sin embargo, en ocasiones, con más frecuencia de la deseada, a veces el orgánico ocasional baja la guardia y en estas ocasiones es cuando más falta hace derrochar sabiduría venatoria, y por rutina, se le da más importancia al cuidado de un cebadero, que el día de la cacería a la salida de las armadas, la colocación de los puestos y a la manera de cazar los perros. De nada vale, me refiero a manchas abiertas, que, por excelente que haya sido la gestión cinegética, si llegado el momento crucial de cerrar y saber echar la mancha, el desorden es total.

Ahora que se acerca la hora de despedir la temporada tengan muy presente que el instinto de la especie que sea, después de sortear el peligro en innumerables ocasiones, y otras veces el simple estrés de oír latir a los perros cerca, lo normal es que cualquier bicho, por instinto, sabe que se juega la vida y ponga todos sus mecanismos de defensa en marcha. En consecuencia, cobrar un buen trofeo cuando se está a punto de candar la temporada, en una montería intervienen tantos factores que, de veras, es muy complicado colgar un broche de oro, si el organizador no derrocha profesionalidad.

Para cosechar el éxito en estas últimas citas es fundamental aunar esfuerzos, empezando por la orgánica y luego los monteros. Como ya hemos dicho en anteriores ocasiones, lo primero es el lugar elegido como junta de monteros, que hay que procurar que esté a una distancia considerable de la mancha, y a continuación es esencial disponer la salida ordenada de las armadas casi con orden castrense, y lo mismo digo en cuanto a la colocación de los puestos.

En cuanto al montero, cabe pedirle que coopere con la organización, que tenga presente que cuantos menos coches carrileen por la mancha es beneficioso para todos, y por supuesto, que nada más llegar al puesto procure evitar los ruidos innecesarios, que raudo cargue el arma, y permanezca alerta durante toda la montería hasta que no llegue el postor a recogerle. Muchas veces recurrimos a la suerte, indudable que existe, pero también hay que merecerla.

Todos estos factores enunciados recuerde que son importantísimos en el devenir de cualquier cacería, pues cambia mucho, insisto, cuando se acerca el cierre de la temporada, más que al principio de abrirse el telón.

No recojan hasta el último momento

Y, por último, un consejo: no se precipiten a la hora de guardar los bártulos, permanezcan quietos hasta el último instante en que aparezca el postor para recogerles. No olviden aquello que tantas veces venimos diciendo: a estas alturas del calendario, los animales están más que avisados, y los mejores ejemplares o bien escapan antes de soltar, o al final cuando las caracolas están tocando de recogida. ¡Suerte!, y a ver si es verdad que logramos ponerle un digno broche de oro a esta temporada.

(Texto: José Luis Torío. Fotos: Alberto Aníbal-Álvarez).