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LAS NEVADAS DE FEBRERO EVIDENCIAN LA MALA GESTIÓN DE RESERVAS DE CAZA Y FIGURAS SIMILARES

Ecos y efectos de los temporales

Si volviera a nevar como hace tan sólo veinte años, en las Reservas de Caza y figuras similares del norte de España no quedarían más que jabalíes y lobos comiéndose los unos a los otros.
Ecos_Temporales_G Mastines sobre la nieve y con el agua al fondo comiendo de un cadáver de ciervo.

Y es que una mortandad de ciervos del 20%, que del resto se ha escrito poco y mal, deja en evidencia una nefasta gestión que no por advertida ha sido menor. Es más, esto se podía haber previsto cuando la cota de nieve alcanzó la que produjo mortandades anteriores. Y si se hubiese previsto, se hubiese mitigado repartiendo pacas de paja seca donde estaban concentrados los ciervos en lugares tales como carreteras y orillas de pantanos, cuyos documentos gráficos no dejan lugar a dudas. Se repartió paja, sí, pero a toro pasado, y poca, muy poca.    

Este año no me he perdido las nevadas de Euskadi ni las de Castilla y León y ambas me han partido el corazón con la triste agonía de cérvidos y su posterior decapitación de los machos que a día 1 de abril todavía se podían ver muchos de ellos por las cunetas de las carreteras de Castilla y León, aun cuando la Junta dice haberlos retirado con la debida antelación. ¡Mentira, que los he fotografiado yo! Si supiera que mis testimonios fotográficos no perjudicarían a nadie, les ponía las coordenadas, pues una de mis máquinas me lo permite y además ya no sé vivir sin el GPS.

Les voy a contar dónde he estado para hacer las fotografías que hice en condiciones manifiestamente mejorables. En Álava no me perdí ningún día de las primeras nevadas para tratar de completar un precioso book de anátidas que les iré ofreciendo a medida que me manden ir tocando temas. Tiene bemoles el asunto, pues cuanto más profundizo en el tema del cambio climático, más me convenzo de que ya estamos inmersos en él hasta las trancas. El poco estudiado y muy pregonado mundo de las migraciones de las aves es un indicador de primera magnitud.

Durante las primeras nevadas me quedé en Álava visitando absolutamente todos los días el Parque de Salburua, donde hay ciervos rojos que nada tienen que ver con los autóctonos nuestros, aun cuando ambos sean preciosos. En el citado parque empecé a ver cómo se echaba maíz a ciervos acostumbrados a comer la vegetación autóctona que estuvo totalmente helada varios días. Decirles que de los 170 ciervos que había se murieron 60 y la cosa está que arde en el Ayuntamiento de Vitoria. Pues nadie entiende que se desconozca la dieta de glúcidos, prótidos, vitaminas, etc. que el ciervo necesita en situaciones tales. Es más, hasta en un lugar así se les puede construir una cabaña para que se resguarden del frío, como la tienen en el Monte el Viejo de Palencia en vallado similar en lo que a superficie se refiere. Y si el maíz lo tapaba la nieve que caía… Se trata de una superficie pequeña para ponerles comederos como en Palencia o en la Fundación del doctor Romero Nieto, donde a Fernando –el encargado- sólo se le murió uno de viejo y mantiene una cabaña que da gusto verla.  

Cuando las carreteras quedaron sin peligros aparentes, me trasladé a mi casa de Saldaña y, unas veces con mi mujer y otras solo, me recorrí varias veces el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina. Entraba por Velilla del Río Carrión y salía por Cervera de Pisuerga tanto en la ida como en la vuelta, ya que era más fácil ver ciervos vivos y muertos a la orilla del agua. También visité –cómo no- el Museo de la Fauna Salvaje de la Fundación del doctor Romero Nieto en Boñar (León), donde además del fabuloso museo tiene unas hectáreas valladas con espacio suficiente para que puedan convivir ciervos, jabalíes, lobos (en vallado aparte), muflones y hasta una bisonta a la que le están buscando novio. Tanto Eduardo Romero como Fernando, encargado general de todas las instalaciones,  son dos personas encantadoras. Romero ha recorrido varias veces el mundo cazando y Fernando, natural de la zona, cazador y pescador de vocación, bien podía escribir algo diferente, pero en mejor, de lo que se está malinterpretando relativo a los lobos. Fernando conoce hasta los minerales cuanto si más los vegetales y los animales de la montaña leonesa en general y del Monte Pardomino en particular, pues el Museo está ubicado entre el citado monte y el Pantano del Porma. Un paraíso terrenal asequible a todos los bolsillos.

Como no podía ser de otra manera, fui también varias veces a la Reserva de Caza de Riaño (León), donde, por desgracia, conocí el pueblo que ha tapado el agua del pantano y el Nuevo Riaño, que no me dice nada. En España hay unos 500 pueblos anegados por las aguas de los pantanos.

Mis periplos por tierras de ciervos

Fueron tristes, desoladores al ver ciervos muertos decapitados y pensar lo que les estaría ocurriendo a las perdices pardillas o a los corzos. He visto a las modernas máquinas abrir carreteras como si de orugas se tratara. También he visto echar mucha sal que iría a los pantanos a dar la puntilla final a las truchas. Y mientras avanzaba, veía a los buitres acechando desde los árboles (sí, he escrito desde los árboles) y desde las oquedades no nevadas de la montaña. También he visto a los perros mastines (fundamentalmente) comiéndose los cadáveres de los ciervos. Por desgracia me encuentro con muchos mastines abandonados como consecuencia de esa cojonosolución que la Junta instrumentó para evitar los daños de los lobos en los rebaños. Algún día atacarán a las personas si no se les captura de inmediato. También he visto mastines debidamente educados cuidando de los rebaños como si de cancerberos se tratara. Observé cómo los ganaderos juntaban sus rebaños o se abrían paso por su cuenta para alimentar a su ganado. En ocasiones observé ciervos junto a las vacas o caballos. De todas las maneras, la sal en las carreteras era un atrayente para las vacas, que la lamían como los niños los helados. Dicen que cuando deja de nevar, el sol calienta el asfalto y se van todos los animales a calentarse en él. Dicen… Un servidor de ustedes ha visto y retratado muchos. Todo un mundo de sensaciones agridulces que enmiendan la plana a esos galloferos que se meten a entendidos de los lobos y publican libros y todo. Vergüenza tenía que darles aun cuando tengo entendido que a lo mejor actúa la Junta por utilización de tiempo remunerado para otros menesteres, así como la utilización de vehículos oficiales y otros materiales de forma fraudulenta propagando -además- unos conocimientos que no tienen.

También vi a jabalíes zamparse un cadáver de ciervo, pero esos tomaban sus precauciones y se colocaban en la parte de los pantanos por donde no pasaba la carretera, por lo que hice las fotografías nevando de forma testimonial, pero no son dignas de presentarlas.

Los pantanos estaban muy bajos para poder acoger el agua de la mucha nieve que había en  los montes, motivo éste por el que tenían concentrada la pesca y los cormoranes ya con los colores del celo en los machos. Me gustaría profundizar más en el tema de los cormoranes, ciervos, lobos, jabalíes y un largo etcétera, pero tiempo habrá para ello. 

(Texto y fotos: Miguel Ángel Romero Ruiz)