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Consejos para el antes, el durante y el después de un aguardo nocturno

Jabalí: diez claves para la espera

A punto de festejar el solsticio de verano, con tantas horas de sol y calor, el jabalí corre el riesgo de adelantarse a las sombras antes que permanecer oculto e inmóvil soportando las picaduras de los insectos. Aquí van diez claves de su caza en aguardo.
Esperas_Decalogo_G Anocheciendo en la sierra y navajero cobrado en aguardo nocturno.
  1. Nunca olviden que se trata de un duelo desigual que tiene lugar en un medio desacostumbrado para nosotros, los humanos. Por consiguiente, es preciso emplear, antes y durante el lance, todos nuestros conocimientos cinegéticos.
  2. Al preparar una espera de jabalí, previamente, comprueben de estos animales sus trochas y encames, y la puntualidad con que suelen llegar al cebadero o la baña.
  3. Instalen el puesto en un lugar que permita ver permaneciendo ocultos, y siempre al resguardo del viento. Tengan presente que el olfato y oído del jabalí están muy desarrollados: cuando se mueve en la noche, ante el mínimo olor o ruido extraño que detecte, de inmediato se para y es capaz de permanecer un dilatado espacio de tiempo sin dar la cara hasta que para ellos ha desaparecido el peligro.
  4. Cuando se vayan a colocar en la postura no duden en hacer la entrada con suficiente antelación. Les recomiendo que se sitúen antes de que empiecen a difuminarse las sombras. En esta época, agobiados por las horas de sol y calor, abandonan con premura los encames en busca de alguna baña natural o artificial que les alivie semejante suplicio.
  5. Al puesto lleve el morral con lo imprescindible: un catrecillo, una linterna o el faro y, por supuesto, todos aquellos archiperres que de manera habitual echamos para salir a cazar. ¡Ah!, no se olviden de la incomodidad que en algún ecosistema llegan a representar los mosquitos; en consecuencia, no hay que olvidarse de algún repelente para estos molestos insectos, y tampoco desdeñe alguna prenda de abrigo, aunque estemos en verano.
  6. Una vez en el puesto, colóquese lo más cómodo posible y permanezca en absoluto silencio todo el tiempo que dure el aguardo nocturno.
  7. Jamás fume, y si lo hace, aunque sea al principio, recoja la colilla y entiérrela en el suelo para evitar un olor tan penetrante como es el de la nicotina para los guarros.
  8. Procure agudizar el oído al máximo, y manténgase en alerta máxima, sobre todo cuando de manera estridente oiga o vea que los pájaros u otros animales del contorno ‘gritan’ de manera estridente y se mueven de manera alborotada, pues quizá nos estén avisando de que nuestro ‘invitado’ se encuentra muy cerca y a punto de cumplir en la postura.
  9. Si por fortuna piensa que el lance se ha saldado de manera positiva, de no ser que el animal yazca inmóvil delante de nosotros, no intente pistearlo; mejor déjelo para las primeras luces del alba.
  10. Tanto si ha tenido suerte o se trata de una experiencia más que almacenar en la alacena de nuestros íntimos recuerdos venatorios, jamás abandone el puesto sin encender una linterna hasta que llegue al coche y encienda las luces.

(Texto: J. L. T. Conde / Fotos: Félix Sánchez Montes)