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A partir de manifestaciones, censos, centros, declaraciones y actuaciones relacionadas con el cánido

Lobos: las polémicas se avivan

El lobo, casi a diario, es noticia en nuestro país. Y lo es por el crecimiento de su población en los últimos años, por el incremento de sus ataques a la cabaña ganadera y cinegética, por la enfermiza defensa del cánido de algunos colectivos, etc.
Lobos_Varios_G Lobos del Centro del Lobo Ibérico de Castilla y León.

Esta situación de máxima repercusión informativa nos ha llevado a dedicar mucho espacio en esta web al lobo ibérico, una de las joyas de nuestra fauna cinegética al norte del río Duero y que todo indica no tardará mucho en convertirse en cazable también al sur de esta frontera natural.

El 11 de marzo, nuestro amigo colaborador Miguel Ángel Romero nos deleitaba con un interesante y documentadísimo reportaje sobre el lobo en general y el lobo en la zamorana Sierra de La Culebra en particular, con miles de entradas y habiendo sido compartido masivamente en las redes sociales.

Pues bien, desde ese día, e incluso días antes, hasta hoy, han sido unas cuantas las informaciones con el lobo ibérico como eje o protagonista, entre las que cabe destacar la de la manifestación celebrada en Madrid el 13 de marzo para pedir que el lobo sea especie protegida en toda España, es decir, que deje de cazarse incluso al norte del Duero. Miguel Ángel Romero, anticipándose al evento, ya señalaba en su escrito que seguramente habría más asociaciones convocantes (200 en total, entre ellas WWF, Pacma, Lobo Marley, Ecologistas en Acción, SOS Lobos, Equo...) que personas en la manifestación, cuya estimación de participantes va de cientos a miles según el medio que se consulte. En cualquier caso, no deja de ser chocante tanta movilización pro lobo, cuando la especie, afortunadamente, goza de un estatus de lo más saludable en la actualidad, y ninguna sensibilidad cuando se trata de defender otros estandartes de nuestra fauna como la perdiz roja, el conejo de monte, etc., a favor de cuyas causas sólo está el colectivo cinegético aportando estudios, trabajo y dinero.

Retrocediendo al día 11, señalar que el Grupo de Trabajo del Lobo dependiente del Magrama, en colaboración con las nueve autonomías donde está presente la especie (Castilla y León, Galicia, Asturias, Cantabria, La Rioja, País Vasco, Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha y Andalucía), dio a conocer el censo nacional del lobo, según el cual se ha obtenido durante el periodo 2012-14 una estima de 297 manadas de lobo, 47 más que la estimación realizada, aunque con diferente metodología, en 2007 (en archivo adjunto encontrarán el Censo 2012-14 de lobo ibérico en España).

Incluso un día antes, la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de Castilla y León emitía un comunicado en el que se hablaba de que la “Junta y ganaderos analizan los avances en las actuaciones para el control y compatibilización del lobo y la ganadería extensiva”.

Otra muestra más de la repercusión mediática del lobo es la información que el diario ‘El Mundo’ publicaba el mismo día de la manifestación (13 de marzo) y en la que se daba cuenta de que el cánido está a 27 kilómetros de Madrid y que podría asentarse en el monte de El Pardo próximamente. La negativa de UPA-COAG a que el lobo sea considerado cazable al sur del Duero o las críticas feroces de los ecologistas a los abates de algunos ejemplares en Ávila y Salamanca por parte del personal de la Administración autonómica son también noticias recientes sobre la especie, sin embargo a continuación, a cargo de Miguel Ángel Romero, reproducimos un nuevo artículo suyo sobre temática lobera, en este caso centrado en el...

Centro del Lobo Ibérico de Castilla y León

Sin estar exento de mayúsculas polémicas que publicaré -en esta misma web- a su debido tiempo, ya tenemos un Centro del Lobo Ibérico a pesar de una administración desidiosa, totalmente despegada de los administrados rurales y amparada en la seguridad del voto cautivo. Una administración ajena a los muchísimos problemas que están dando la puntilla final al ámbito rural de Castilla y León.

Pues bien, a trancas y barrancas y bajo una sarta de esperpentos, que como decía antes escribiré a su debido tiempo, ya tenemos en funcionamiento el Centro del Lobo Ibérico de Castilla y León, que es la mejor y más acertada obra arquitectónica de los muchos centros de interpretación de esta naturaleza que he visitado en media Europa. No se lo pierdan.

No se pierdan unos hologramas que a mí, con 65 años a la espalda y siendo uno más de ellos, que no es ajeno a nada de lo allí tratado, me erizaron el cabello por estar hechos sin artificios y con personas de la zona que no posan para el acto. Si acaso, verán aflorar en ellos una nostalgia que la notarán si tienen algo de sensibilidad e incluso al verles y escucharles se les suelte un lagrimón. No. No hago propaganda cara al turismo, pues cada vez que voy pago mis seis eurillos y ni siquiera saco el carnet de jubiladillo.

Ustedes y ellos me perdonarán, pero esos gastos debieran de haber revertido en las estructuras de los ganaderos del lugar para luego, con las ganancias, elaborar ellos su propio Centro. Pero uno no puede mentir ante una evidencia tangible que al margen de otros considerandos, es una obra de arte y uno de los centros de Europa en el que jamás me cansaría de estar. No obstante, lo podían haber hecho a su debido tiempo y no con alteraciones de todo tipo de las que les daré en breve cuenta y razón. Unos costes disparatados y unos retrasos que parecen sacados de un compendio de Ópera Bufa. Y ya ven, fracaso tras fracaso ha salido una gran obra como consecuencia de un gran proyecto.

Se trata de una obra con unas instalaciones fantásticas tan inmiscuida en el ambiente que lejos de destacar por megalómana, ha sabido integrarse humildemente por fuera y grandiosa por dentro. Un centro que sorprende al visitante y lo que es más importante, expone una etnografía que nos honra a los castellanos sin olvidarse jamás de su motivo fundamental, que es el lobo, donde uno puede mirarle a los ojos y entender de una vez por todas que estamos ante un ser muy diferente a cualquier otro. El hombre y el lobo no deben de guardarse rencores por estar cada uno en su sitio. Los lobos deben saber que no fuimos nosotros los que les pusimos al borde de la extinción para darse cuenta que su recuperación no consiste en tener muchos lobos en un montón. No, sinvergonzones, no. Trabajen y dejen de vivir del cuento y de los cuentos rosa que endosan sin fundamento. El lobo tiene a menos que le defiendan cuatro “perroflautas”. El lobo es un estratega que a veces apuesta fuerte aun cuando en ello le vaya la vida y nosotros no somos quienes para que su apuesta arruine a los nuestros. Al lobo no le gusta comer y vegetar, no, el lobo (sólo o en lobada) quiere emociones fuertes y como carece de propiedades materiales pone en riesgo su vida robando a los humanos sus animales.  Pero sabe que se la juega aun cuando ahora esté totalmente desorientado por dejarle ganar sin jugar duro. Y, claro, así las cosas procede en consecuencia arriesgando cada vez más para estimular su espíritu guerrero, aun cuando se maten entre ellos quienes pretenden llevar a cabo un rol de ‘justicieros’ que a los lobos ofende sobremanera.  

Instalaciones modélicas

La etnografía y todo lo relacionado con el lobo y la cultura de La Culebra se atiende en unas instalaciones modélicas con o sin monitor, todo a gusto del consumidor. El centro cobija una  etnografía y anatomía lobezna ubicadas en un espacio que no peca de sobrecargado ni de deslavazado. Un espacio que sabe recoger el acervo castellano aun cuando nos molestan los pinos alóctonos que a regañadientes se integran en el sistema, pues se plantaron para que se abandonase el pastoreo y los habitantes emigrasen a la ciudad bajo la falsa promesa de un progreso que todavía no ha llegado. Una maravilla sin paliativos. Fuera del recinto cubierto y dentro de las instalaciones loberas hay unos caminos y unas altitudes (que ya son altas para mí, pero las subo contento) que parecen hechas a la medida del hábitat de las lobadas sesgadas que acoge el recinto. Lobos, los pobres, que proceden de incendios, atropellos, capturas de pequeños que luego se les suben a las barbas a sus dueños y otros que no tengo motivo alguno para revelar por miedo a que tal vez no convenga a unas personas cuya profesionalidad está fuera de toda duda y que, mire usted por dónde, a algunos conocía de leerlos e incluso de visitar sus exposiciones fotográficas itinerantes. Tal es el caso del biólogo Carlos Sanz , quien si preguntan por él en Google conocerán su verdadera dimensión. Un hombre sencillo que con paciencia franciscana atiende a todo el mundo. También suele atender al público un veterinario, Tomás Yánez,  que explica y cuida a cada uno de los lobos como si fueran únicos en el mundo. Unos recepcionistas, como Rubén Domínguez, de los que no se encuentran hoy en día salvo en las Lagunas de Villafáfila (a menos de una hora del Centro del Lobo). En total,  siete hombres y mujeres justas y justos que empatizan con unos visitantes que por carecer de cultura natural en este país, la mayoría deja mucho que desear en un porcentaje preocupante. Oigan, que un servidor de ustedes, que soy yo, ha tenido que aguantar en un hide fotográfico de España la conversación de dos señoras con sus ínclitos maridos hablando a voz en grito de lo bien que se lo habían pasado oyendo tocar el acordeón en Benidorm. Pero ni cortos ni perezosos ellas tiraban las cáscaras de las pipas por la mirilla del observatorio y ellos las colillas de sus cigarros. Por desgracia, este carácter mío (aparentemente manso) que no doblega la edad y mucho menos la falsedad política de antes y de ahora, al final me hizo explotar, cosa que lamenté de corazón cuando recapacité y me di cuenta de que en este país la única cultura animal que tenemos es la de los circos y la de los zoos con animales enjaulados. Y así quieren que sigamos unos cuantos para ser ellos (los tituladillos o doctorcillos) “los tuertos en el país de los ciegos”. Pues va a ser que no. Ah, por la noche me desperté soñando con María Jesús y su acordeón tocando la de los pajaritos… Hace unos años tuve el honor de escucharla en una terraza de Benidorm y es un prodigio de mujer con el acordeón. Pero cada cosa a su tiempo y en su lugar.

Tampoco el mundo de la caza ha hecho absolutamente nada por enseñar a respetar la naturaleza en todas y cada una de sus dimensiones, a fin de que la gente no cazadora deje de sorprenderse con la película ‘El Renacido’, donde Leonardo di Caprio, en un papel magistral, interpreta un guión sumamente puntual en el mundo real de todo el geoide terráqueo. Éste, señores míos, es un país donde, por desgracia, triunfan demasiados iluminados y trileros eclipsando el saber sosegado. Éste, señores míos, es un país donde el ser honrado está severamente penado. Éste, señores míos, es un país donde la cultura es pecado.

El grave y gran peligro de la Sierra de La Culebra

La Sierra de La Culebra con su centro de interpretación, su belleza sin par, su abundante caza mayor y sus muy preciados yacimientos de minerales es un lugar privilegiado para quienes quieren enriquecerse a cuenta ajena mediante la privatización (outsorcing).

Es cierto y muy cierto que el lobo en la Sierra de La Culebra y en toda España y Portugal tiene un problema gravísimo de consanguinidad. Cuestión ésta que podía dar al traste con una cabaña que está sobredimensionada, adocenada y no esparcida por toda España e incluso Europa como corresponde a este animal.

Ésa y no otra es la labor de la escopeta. Espantarlos y al lobo que se juegue la vida, dejarle ganar, faltaría más. Miren ustedes, lo de retemplar la raza es una cuestión científica urgentísima que de no abordarse de inmediato, posiblemente, Dios no lo quiera, tendremos que lamentar. No, no les escribiré de los riesgos de la gran familia de primos hermanos que componen la cabaña de lobos en España como consecuencia de haber partido todos de un grupo muy reducido. Pero no se engañen, el lobo está en peligro por dejar aumentar una cabaña lobera sin retemplar cuya función debía de haber comenzado años ha. ¿Ustedes dicen defender al lobo? Mienten, sinvergonzones. Ustedes son unos ignorantes carentes de valores. Nosotros, los autóctonos, sí que lo queremos infinitamente más que ustedes. Y lo queremos con nosotros procediendo en consecuencia con aquellos lobos que no observan unas pautas no escritas pero vigentes desde hace siglos y conculcadas ahora por culpa de cuatro perroflautas y unos gobiernos títeres con más imputados que luces. Pero son los científicos de verdad, de los que España no carece aun cuando no se anuncien en carteles, a quienes les corresponde salvaguardar un patrimonio natural que no es nuestro, no, que es de la Humanidad. Somos nosotros, los cazadores, pastores, agricultores y demás gente de buena voluntad los que de verdad amamos al lobo procediendo de la forma convenida antes con las loberas y ahora con la escopeta. Ah, cazar el lobo no es prepararles cebas a los señoritos de sombrero de fieltro con plumas de arrendajo y corbatas de seda.

Por cierto, y lo escribo con mucho dolor por conocer muy bien por dentro a la administración en todas sus vertientes, sí, sinvergonzones, os conozco muy bien y sé de vuestras tropelías. Decía que el personal que atiende el Centro del Lobo Ibérico de la Sierra de La Culebra pertenece a una subcontrata.   No entiendo nada. ¿Para qué se creó Patrimonio Natural de Castilla y León? Para estos menesteres, por supuesto, pero ello no es óbice de que la Fundación del Patrimonio Natural de Castilla y León pueda hacer outsorcing, tal y como lo hizo a través del: Pliego de Prescripciones Técnicas. Servicio de Atención al Público, Información e Interpretación para visitantes del Centro del Lobo Ibérico de Castilla y León. En Robledo de Sanabria (Zamora) Año 2016. a)”.

(Texto: J. M. G. y Miguel Ángel Romero Ruiz / Fotos: Miguel Ángel Romero Ruiz)