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Cacemos hasta el final, pero atentos a la seguridad

Monterías: últimas oportunidades

Nos encontramos en el último mes de la temporada de monterías y batidas, este febrero en el que están produciéndose los cierres de la caza mayor general en las diferentes comunidades autónomas.
Monterias_Final_G Imagen de un puesto durante el transcurso de una montería.

Son algunas las opciones venatorias todavía a nuestra disposición en las modalidades cinegéticas colectivas, aunque convendría que extremásemos las precauciones a la hora de montear porque los accidentes de caza, con varios aficionados heridos y muertos, han sido más frecuentes en esta campaña 2014-15.

Estamos en el epílogo del ejercicio de monterías y batidas, un ejercicio que arrancó entre finales de septiembre y principios de octubre de forma un tanto irregular y bajo una climatología impropia del otoño y que, con el paso de las semanas y la llegada del frío, fue entonándose hasta acercarse a lo que se esperaba del mismo. Gran protagonismo de los jabalíes (especialmente a partir de mediados de noviembre), muy buen papel de los venados (sobre todo en la primera mitad de la temporada), y los gamos y muflones que cada vez tienen mayor importancia en muchas juntas de carnes.

Así las cosas, ahora toca rematar este buen curso montero 2014-15 en las manchas reservadas para el final de temporada o en aquéllas suspendidas y aplazadas para más adelante, con los cochinos como principales objetivos de estas últimas salidas. Serán citas dominadas por el frío en las que, a pesar de ir bien preparados en cuanto a ropa y calzado de abrigo, agradeceremos estar en puestos al sol y donde no sople fuerte el aire. Jabalinas preñadas e incluso ya paridas y seguidas por los rayones serán habituales en estas jornadas monteras, por lo que convendría, en caso de ser posible, asegurar más los disparos a los guarros que en otras fechas.

Prudencia y precaución

Siempre hemos señalado la baja accidentalidad o siniestralidad de la actividad cinegética en relación al número de cazadores existente y de cacerías que se celebran y teniendo en cuenta que practicamos nuestra afición utilizando armas en la mayoría de los casos. Pues bien, a pesar de que el porcentaje de accidentes de caza no parece haber subido, en esta campaña montera aún inconclusa hemos tenido que lamentar la muerte de varios aficionados y otros que han resultado heridos de distinta consideración.

En la caza mayor, la montería y, sobre todo, la batida son las modalidades que registran el mayor número de accidentes, de ahí nuestra recomendación para que monteemos hasta el final, pero atentos a la seguridad. Nada merece la pena -ni el macareno más impresionante que jamás hayamos visto- si para su consecución nos ponemos en peligro o arriesgamos la vida de nuestros compañeros de cacería. Debemos ser conscientes que en estas formas de caza colectiva no estamos solos en el monte y portamos armas de fuego (rifles o escopetas), por lo que, además de seguir las indicaciones y normas de los postores o jefes de cuadrilla en cuanto a puestos, ‘viajes’ de las reses y tiraderos, se imponen la prudencia y la precaución de cada cual para disfrutar al máximo cazando seguro.

(Texto: José María García / Fotos: Félix Sánchez)