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El encanto de la primavera con el rifle al hombro y los prismáticos al cuello

Rececho: la caza mayor tranquila

Atrás quedó la temporada montera, en la que miles de cazadores disfrutaron de los vibrantes lances que procuraron jabalíes, venados, gamos y muflones a los ocupantes de las posturas dispuestas en las manchas de aquellas fincas que se cazaron.
Reportaje_Rececho_G Cazador recechando corzos en lo alto de un coto zamorano en primavera.

Y después del frenesí venatorio que siempre supone una modalidad colectiva de caza mayor tan nuestra como la montería, hace unas semanas le llegó el turno al rececho primaveral, ése que se practica cuando los campos ‘revientan’ de vida y que ofrece al aficionado la oportunidad de ejecutar la actividad cinegética de una forma tranquila, principalmente tras los corzos, aunque también en pos de rebecos y machos monteses.

Así pues, tras el fragor montero de los últimos meses -que esta campaña ha sido menor que en la anterior y presumiblemente mayor que en la siguiente- parece llegar la serenidad con los recechos primaverales, ésos que tienen lugar en una estación privilegiada y que ofrecen al aficionado a esta forma de caza la oportunidad de abatir animales emblemáticos de nuestra fauna venatoria, como corzos, rebecos y machos monteses, en unos momentos en los que prácticamente estaremos solos en los cazaderos.

Quizá en esta modalidad el azote de la crisis se note algo menos, pero al final todas las economías acaban resintiéndose, de ahí que hasta los ‘inaccesibles’ -por las fuertes sumas a desembolsar hace unos años- rebecos cantábricos y pirenaicos, machos monteses de cualquier enclave montesero y corzos de las provincias de referencia cualitativa en nuestro país hayan visto cómo los importes a pagar por sus permisos o precintos han bajado.

No muchos en su sano juicio -salvo los que hacen o acrecientan fortunas en épocas como la que vivimos- creo que hayan deseado esta crisis, la cual padecemos desde 2008, pero si tratamos de verle el lado positivo a todas las cosas, por malas que éstas resulten para el común, coincidiremos casi todos en que este periodo de recesión está sirviendo para que la caza mayor, más bien el negocio montado en torno a la misma y fuera de sí desde que arrancó el nuevo siglo, entre otras cosas por el empuje inflacionista del sector de la construcción, vuelva a poner los pies en la tierra abandonando su opacidad económica manifiesta, ajustando su oferta a los tiempos actuales y dejando a un lado la política de precios desorbitados.

A pesar de todo, numerosos serán los cazadores que, a partir de ahora, aprovechando las primeras y las últimas luces de estos días primaverales, tratarán de hacerse, en aún frescos recechos mañaneros o en tibias esperas vespertinas, con esos trofeos de corzos, rebecos y machos monteses presentes en nuestros montes. Cantidad de animales hay y calidad de cuernas no falta, por lo que depende de nosotros -sin olvidarnos de nuestras carteras- que abordemos estas cacerías primaverales a nuestra disposición y tratemos de saldarlas con éxito. 

(Texto: J. M. G. / Fotos: Alberto aníbal-Álvarez)