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Las otras opciones para aprovechar la recta final de la temporada

Recechos y esperas en invierno

La barrera del frío y la temporada de monterías y batidas hacen que muchos aficionados no se ‘acuerden’ de que siguen siendo muy válidas las opciones del rececho y la espera para seguir cazando hasta el final de la temporada general de caza mayor.
RecechosEsperas_Invierno_G Cazador mirando a través de los prismáticos durante un rececho invernal.

La segunda mitad del otoño y el invierno son épocas en las que el factor climático influye más en nuestro ánimo, pues el frío, la lluvia o incluso la nieve, cuando no impiden la caza, al menos la hacen más incómoda que en otras épocas del año. Pero nadie dijo que esto de cazar era fácil y cómodo, ¿no? Salir al campo siempre resulta estimulante, a pesar de una climatología adversa.

Hoy podemos estar secos a pesar de que llueva mucho. El Gore-Tex y otros materiales similares ofrecen la posibilidad de no mojarnos a la vez que el tejido permite la transpiración. Pero éste no ha sido el único avance del que disfrutamos, pues las fibras son ligeras, los aislantes muy buenos e incluso tenemos tejidos que no suenan al roce, lo que nos permite ser muy silenciosos, y esto, a la hora de recechar, no está nada mal. Además, hay que sumar a todo lo anterior la misma tecnología aplicada al calzado, encontrando en el mercado botas buenas, ligeras, impermeables y bien aisladas. De esta manera no tenemos excusa para no salir a recechar o a esperar incluso en pleno invierno.

En los recechos de invierno es preciso tener en cuenta las horas que disponemos para cazar, ya que los días son cortos y apenas si tenemos entre las ocho de la mañana y las cinco de la tarde (más o menos), luego no hay que madrugar demasiado y uno se recoge del campo temprano. Además, para las reses las noches son largas y frías y en muchas ocasiones, si está despejado el cielo, los animales aprovechan para calentarse con los primeros rayos de sol de la mañana antes de irse al encame, momento que para nosotros puede ser mágico si sabemos aprovecharlo. No olvidemos que el rececho reclama del cazador lo mejor de sí mismo, a saber: habilidad, conocimiento, destreza y buena forma física. Y para que todo esto funcione a máximo rendimiento debemos tener un confort razonable.

Especies para rececho de invierno

Prácticamente toda nuestra fauna de caza mayor, excepto el corzo (que no las corzas), es susceptible de ser cazada en invierno, aunque para algunas hay que ser cuidadosos con la legislación propia de la zona, pero en general, tanto para alta montaña como para rececho en general es una época ideal. Dejando fuera las alturas donde se señorean cabras monteses y rebecos, pues la mucha nieve dificultará enormemente las jornadas venatorias, el ciervo, el gamo, el muflón, el arruí y e incluso el jabalí son susceptible de ser recechados en invierno. Es más, casi prefiero hacerlo en esta época porque creo que tienen mejor defensa.

Como a nosotros, a los animales les influyen el agua, el frío o el aire. Y cada aspecto especial de la meteorología tiene su adaptación a la hora de cazar. Por ejemplo, no se me ocurre andar buscando a los animales en una zona de llanura un día de fuerte viento, sino que procuro buscar las zonas de abrigo, los vallejos y las quebradas donde puedan refugiarse como yo de ese incómodo viento que te roba el calor del cuerpo con gran rapidez.

Esperas

Sabemos que el frío es uno de los impedimentos mayores que tenemos al plantearnos una espera a los jabalíes. Pero hay que pensar que las mejores lunas para cazar siempre han sido las de diciembre y enero. Si el cielo no está cubierto, son las más claras y provechosas que hay. Los grandes esperistas las aprovechan siempre que pueden, ya que las posibilidades de abatir un buen guarro son mayores que en las lunas de primavera o verano, las cuales resultan menos luminosas. Eso sí, según mi experiencia, para dar caza a un cochino grande que tengo localizado, no hago la espera en plena luna llena, porque hay muy pocas posibilidades de que dé la cara, y prefiero el cuarto creciente o el cuarto menguante. Así mismo, huyo de las zonas muy despejadas para situarme en pequeños claros dentro del monte, y mejor en zonas de paso que en cebaderos o bañas, si es que puedo localizarlas con precisión.

No olvidemos que tenemos la posibilidad de adquirir una ropa específica para aguantar el frío de las esperas invernales y que incluso podemos utilizar un saco de dormir o sacos específicos de espera, muy bien aislados, que nos ayudarán a soportar las bajas temperaturas y las heladas del invierno. Personalmente me gustan más las esperas de invierno, pues hay menos gente cazando en el monte y los animales tienen menos estrés nocturno.

(Texto: J. España / Fotos: J. M. G. e IA Sánchez)