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Y los mejores calibres para recechar en alta montaña

Trucos para no fallar los tiros a rebecos y ‘machos’ en el celo

Rebecos y machos monteses pasan por su época de celo en estas semanas, sin duda el mejor momento para llevar a cabo sus recechos en unas montañas que ahora acogen bastantes recechistas en busca de ejemplares trofeos o selectivos de ambas especies.

Y para que no volvamos de vacío de las sierras, para que nuestra empresa venatoria sea un éxito, aquí van unos trucos sobre el tiro en alta montaña y unos consejos muy útiles sobre los mejores calibres para este tipo de cacería:


  1. Respecto al disparo a un macho montés, rebeco o sarrio, primero de todo, hay que saber dominar el arma.
  2. El gatillo debe ser muy bueno, sea con pelo o sin él, ya que un disparador malo, demasiado duro o blando al tacto, nos hará fallar irremediablemente.
  3. El tiro ha de realizarse siempre con apoyo, preferentemente blando, tal como una chaqueta, un jersey enrollado o una mochila, apoyando el guardamano y bajo ningún concepto el cañón.
  4. El visor tiene que ser de muy buena calidad y contar con los aumentos suficientes para la distancia a cubrir, aunque sin exagerar. Es más fácil fallar un tiro con doce aumentos que con seis, aunque el blanco con seis se vea más pequeño. Con muchos aumentos (12, 15, 18, 24, 30…), cualquier temblor, la respiración, los latidos del corazón e incluso la presión del viento lateral sobre el arma, nos puede hacer fallar.
  5. Una vez tengamos el blanco fijado en el objetivo, aspiraremos a fondo, dejaremos escapar lentamente aproximadamente la mitad del aire de nuestros pulmones y en ese mismo momento, en el que la cruz esté quieta sobre el punto de impacto deseado, apretaremos el gatillo, suavemente, con la yema del dedo y sin crispación.
  6. Si no conseguimos parar la cruz y estabilizar el tiro, es mejor no disparar y repetir la operación que arriesgarse a un fallo casi seguro.

Los calibres más apropiados

Son muchas las posibilidades a nuestro alcance dentro de un abanico que cubre desde el diminuto .222 Remington, a mi juicio escaso, pasando por el tradicional .243 Winchester, el muy de moda 7mm-08 Rem., 6x62 Frères, 6,5x57, 6,5x68, el clásico .270 W., 7x64,7x57, 7x65 R, sin olvidarnos de los clásicos magnum como el 7 mm RM y el .300 WM, además de los magnum cortos de Winchester y Remington , todos muy apropiados por sus trayectorias tensas, elemento preponderante en esta modalidad.

La contundencia del calibre es, para estos animales en estado tranquilo, totalmente secundaria, pues no son excesivamente duros siempre y cuando el tiro esté bien colocado. Por lo tanto, convendrá emplear balas y calibres que, además de tensos y precisos, sean poco sensibles al viento lateral, que a larga distancia puede ocasionar una deriva importante.


(Texto: J. P. B. / Fotos: Shutterstock / Vídeos: Ovini Expeditions)