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Grabado en el Prepirineo

VÍDEO: graba el momento justo en que caza un corzo con un tiro a más de 550 metros

Este espectacular lance fue ejecutado por un cazador a más de 550 metros. El vídeo capta el momento justo del abate, e incluso puede apreciarse la trayectoria de la bala a cámara lenta.
VÍDEO: graba el momento justo en que caza un corzo con un tiro a más de 550 metros José Antonio abatió este corzo a 573 metros.

Aunque ha llegado tarde a causa del Estado de Alarma, son muchos los que están disfrutando ya de los recechos corceros de esta época del año. En estos días, hemos venido informado de espléndidos trofeos de corzo. Recordamos uno abatido recientemente en Teruel, u otro de 12 puntas cazado por un aficionado nada más recibir los precintos.

También hemos vivido grandes lances, aunque sean pertenecientes a la campaña pasada. En uno de estos vídeos, veíamos un impresionante abate a nada menos que 800 metros. Era grabado y ejecutado por José Antonio, un aficionado nos ha hecho llegar otra pieza realmente impresionante de la temporada anterior.

En este caso, se trata de otro ‘tirascazo’ lejanísimo, concretamente a 573 metros. Esta proeza fue grabada en la zona del Prepirineo y, además, se puede apreciar la trayectoria del proyectil justo antes de impactar en el corzo. En una segunda secuencia, podemos ver el abate más detallado y en cámara lenta.

Al respecto de estos lances, José Antonio nos cuenta que este tipo de caza “no es ponerte en el sofá y accionar el gatillo”, como muchos critican. Requiere de muchas horas de lectura y cálculos. Asimismo, explica que cada vez que sale a recechar corzos se pasa junto a sus compañeros “infinidad de horas en la sierra y se ven muchas cosas de la naturaleza que el resto de los mortales se pierden”.

De rehalero a corcero

Pero la trayectoria de José Antonio con los corzos es relativamente reciente y la practica desde hace solo algunos años. Pero su relación con la venatoria no es nueva, ya que le viene de familia. Junto a su padre, tiene varias rehalas que aglutinan en torno a 60 perros, ‘Rehalas Lero’.

La fiebre corcera le llegó de la mano de dos de sus mejores amigos, Jordi Ribó y Mikel Cordón. Como él mismo nos relata, “ellos fueron los culpables de que esta disciplina me enganchara”.

Cuenta que al principio se colocaban casi encima de los corzos, “porque de lo malo que era, no les daba si no estaba a 50 metros”. Poco a poco, José Antonio iba probando nuevas cosas y especializándose hasta convertirse en el apasionado y experto corcero de hoy en día.
 
Este cazador ha aprendido incluso a atraer a los corzos con el sonido de su boca como reclamo. Escuchó un hombre que imitaba el ladrido del corzo y se propuso aprender. Aunque nos reconoce que no siempre funciona, en ocasiones ha conseguido atraer algún que otro macho.