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Caza de perdices a distancia

El llano es sinónimo de disparo largo para muchos cazadores ya que la caza siempre sale muy larga. El secreto del disparo en el llano no está en la distancia, sino en la reacción del cazador.
perdizdistancia10108 Caza de perdices a distancia.

Confiar en que un solo perdigón grueso va a abatir la perdiz a setenta metros es simplemente decir abiertamente que no tenemos demasiada idea, y de paso, decir que herimos un alto número de piezas que luego no cobraremos. Una perdiz a esta distancia (se tira incluso a más distancia, todo un disparate) puede que ni acuse un impacto “frío” de un perdigón, pero se lo lleva en el cuerpo, y esto le acarreará en un buen número de casos, la muerte en los siguientes días. Con la distancia no se puede jugar, hay que saber apreciar nuestra distancia máxima de tiro con seguridad, para poder así tirar con ciertas garantías y sobre todo con motivo para estar confiados en nuestro proceder, pues si cazamos continuamente con la duda de si llegaremos o no, fallaremos mucha más caza.

Primero hay que estar muy dispuesto a reaccionar rápida y efectivamente ante un lance a distancia límite, segundo hay que encarar bien y tomar de forma adecuada la trayectoria de la pieza que huye para poder adelantar bien en escaso tiempo, y tercero, hay que saber cuándo hay posibilidades sólo con un disparo, y cuándo tenemos tiempo de secundar, pues tirar por tirar, fuera de tiro, no resuelve nada y nos encamina hacia una pérdida de moral que nos afectará en los siguientes lances.

A peón rápido, estirando el cuello, ¡va a volar!

El peor caso de todos es aquel en el que después de saber que llevamos pájaros por delante, unos arrancando fuera de tiro pero haciéndonos dudar si encarar o no, de repente vemos a cuarenta metros cómo una perdiz sale apeonando rápido, el cuello estirado, para dar un impulso y salir volando; estas perdices las solemos fallar porque no sabemos coger bien la referencia. En la inmensa mayoría de los casos, con estas perdices descargamos toda la tensión a base de tiros más o menos dirigidos hacia donde va el pájaro, aún sabiendo que ya va fuera de tiro, y que ni hay forma lógica de abatir la perdiz.

Si tenemos referencias de que por delante tenemos alguna perdiz, lo ideal es estar centrados y atentos al suelo, avanzar en guardia media siempre muy atentos a nuestro perro, pues en una de estas puede salir con la perdiz volando por delante, si es que el pájaro no aguanta la muestra, que suele ser lo más frecuente. ¿Qué hacemos entonces? Pensamos equivocadamente en encarar, tapar la perdiz y a tirar, que así debería caer. En casi todas las ocasiones no caerá esa perdiz, sencillamente porque estamos tirando sin corrección ni adelanto, y además, habitualmente, con la escopeta parada.  Estas perdices hay que cogerlas siempre encarando rápido y por detrás, de abajo hacia arriba, es decir, según encaramos la punta de la escopeta debe ir a la cola del pájaro para ver rápidamente hacia dónde va a dirigirse, si se eleva o se sesga a un lado, única forma de poder adelantar rápido y disparar una vez, recordemos, una vez, repetir es perder el tiempo y arriesgarnos a herir el pájaro sin posibilidad de cobrarlo. Digo esto porque la perdiz ha arrancado ya larga, otra cosa es cuando sale a veinticinco metros, entonces lo normal es poder repetir el disparo; lo fundamental es estar concienciados de que tenemos un solo intento de abatir la perdiz, estar muy centrados y en guardia media (la escopeta dirigida ya hacia delante y con la culata en la trayectoria para subirla a la cara rápido en cuanto veamos el arranque de la perdiz), y no pararnos a la hora de tirar, pasemos la perdiz y disparemos entonces.

La perdiz sesgada y rápida

Cazando en los llanos, en vaguadas y laderones muy amplios, algunas perdices nos sorprenden sin esperarlas, saliendo largas y descolgándose rápido a derecha o a izquierda, pero distanciándose de forma vertiginosa, más si llevan el aire de cola. Estas perdices casi siempre nos ganan por la sorpresa, por lo que tardamos en reaccionar. Aquí es fundamental valorar rápidamente la distancia de tiro y encarar correctamente, no olvidando que hay que adelantar rápido y sobradamente para poder alcanzar a estas perdices; un adelanto muy justo o un encare defectuoso, viendo a la perdiz exageradamente por encima de la banda, hace que los disparos no tengan resultado de cara a la percha.

La escopeta siempre debemos llevarla bien cogida, nada de apoyarla en el hombro o cruzada en el antebrazo. Si estamos de caza hay que estar en disposición de tiro, de otra forma perderemos muchos lances buenos en la temporada. Recordemos que la escopeta no se debe llevar apretada en exceso en la barriga, instintivamente la apoyamos ahí cuando ya nos pesa, por llevar un buen rato cazando. La escopeta se lleva despegada del cuerpo, discretamente, de forma que en décimas de segundo podamos elevarla y enfilar la trayectoria de la perdiz que huye; en ese momento ya hay que ir dirigiendo la punta del cañón hacia el pájaro, pues recordemos que sale largo y no podemos perder tiempo; encaramos y adelantamos con generosidad antes de disparar.

Con estas perdices sesgadas, que tienden a alejarse describiendo cada vez mayor ángulo no hay que pasarse con los adelantos, pues no es una perdiz cruzando por delante, hay que adelantar con alegría pero ojo, sin pasarnos, sobre todo si tiramos con tres estrellas, pues a esa distancia dejaremos ya mucho hueco. Si nuestro cazadero es dado a estos lances, sin duda alguna, con dos estrellas se abaten más perdices en estas condiciones.
Resulta de gran importancia recordar que siempre tiramos mejor hacia un lado que hacia otro, que hacia la izquierda se adelanta mejor instintivamente y de forma más corta hacia la derecha, y que siempre, lo que debemos intentar es entrar al cazadero de forma que propiciemos que la perdiz arranque buscando nuestro “lado bueno” de tiro.

(Texto: Miguel F. Soler. Fotos: Archivo).