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Decálogo de propuestas para compatibilizar caza menor y agricultura

Claves para gestionar nuestros cotos y controlar predadores

Ahora es el momento de realizar unas adecuadas prácticas de gestión en nuestros cotos, si queremos la próxima temporada cinegética encontrar en ellos unas poblaciones de especies de caza acordes con las expectativas que tenemos los cazadores.
GestionCotos_G Perdiz en el campo y urraca comiéndose un gazapo.

No por conocido es menos recomendable afrontar ahora mismo una serie de labores de gestión cinegética en nuestras áreas de caza menor, como aportación de comederos, bebederos naturales y artificiales, zonas de protección para las perdices ante los ataques de los depredadores alados, control de las poblaciones de urracas, otros córvidos, zorros y demás especies que permite la ley, aunque ya sabemos todos que son muchas más las que hacen peligrar la sostenibilidad en nuestros cotos de perdices, liebres o conejos… y que no se pueden controlar por la prohibición legal, incluso cuando su número sigue en aumento, como ciertas rapaces diurnas y nocturnas y otros animales oportunistas como pueden ser los meloncillos y otros.

En los últimos años, es habitual que recurramos al control de predadores o a las repoblaciones para intentar aumentar la abundancia de ejemplares silvestres. Sí, lo podemos hacer, pero de una forma planificada y efectiva, ya que estas medidas pueden resultar un verdadero fracaso si el problema se encuentra en el hábitat. Para el caso de la perdiz, los máximos poblacionales se obtienen en los hábitats en los que alternan los valles con alta densidad de parches y la presencia en el mosaico de cultivos con parcelas de viñedo, en los que se mantiene la actividad agrícola bajo condiciones tradicionales. Sin embargo, en la mayor parte de los lugares, las transformaciones de los hábitats han sido importantes e irreversibles, a lo que hay que sumar el efecto de los medios de producción agrícola, que siguen avanzando en una carrera que todavía no ha tocado techo.

Deben ensayarse métodos de diversificación paisajística baratos, eficaces y no costosos para el agricultor. En la línea se encuentra la serie de diez propuestas que relacionamos a continuación, que tienen el objetivo de tratar de compatibilizar la conservación de las especies de caza menor en general y de la perdiz en particular y el aprovechamiento agrario:

  1. Asegurar la protección de las estructuras existentes de forma que ningún margen, lindero, ribazo, majano existente en la actualidad desaparezca.
  2. Considerar como zonas de interés ecológico de la PAC las áreas no cultivadas de una parcela. Así se garantizará su conservación.
  3. Combinar dos cultivos en las parcelas de superficie mayor a diez hectáreas.
  4. Establecer un porcentaje de girasol por cada explotación, especialmente en los municipios con poca cobertura durante el verano (ausencia de viñas, olivos, etc.).
  5. En aquellas áreas con escasez de ribazos y predominio de cultivos herbáceos dejar bandas sin cosechar próximas a los márgenes de cada parcela.
  6. Aprovechar los tiempos durante los que las parcelas están de barbecho para realizar cultivos para la fauna, limitando las labores en esas áreas durante la época de puesta y cría de perdices o codornices.
  7. Adecuar la carga ganadera a la superficie y al desarrollo de la vegetación.
  8. No tratar con fitosanitarios ni agroquímicos en los cinco metros de perímetro más próximos a las márgenes de cada parcela.
  9. En esos tratamientos fitosanitarios utilizar los productos de menor peligrosidad, en las dosis correctas, con equipos bien regulados, en condiciones climatológicas adecuadas y solamente en el caso de infestaciones cuya aplicación esté justificada económicamente.
  10. Realizar la recolección de las parcelas favoreciendo el escape de los animales, de forma que tras cosechar circundando el perímetro, se debe continuar cosechando a una mano desde uno de los lados hasta terminar la parcela. El rastrojo de cereal tras la recolección debería quedar una altura superior a los 15 centímetros para asegurar que los ejemplares que no tienen capacidad de vuelo han podido evadir la barra de corte de las cosechadoras quedando debajo.
(Texto: José L. Palencia y Jesús Llorente / Fotos: Miguel Ángel Romero y Shutterstock)