Pasar al contenido principal

La climatología, una nueva estocada para la perdiz roja

Con independencia de los factores determinantes de una larga agonía de la perdiz roja autóctona –factores, por otra parte, evitables-, ahora, por si hubieran sido pocos sus males, también se ha conjurado contra ella la meteorología del último año.
Bando de perdiz

Diciembre y la primera semana de enero se han caracterizado por tener un clima excelente. Tanto fue así, que los bandos se picaron y partieron pares con un campo ideal en lo que al nacimiento de especies vegetales se refiere, así como a su posterior  “enverdinamiento”, que son propias del hábitat de la perdiz roja autóctona. Ante esto hubo muchas contradicciones en un adelanto de pares que presagiaba lo peor si nevaba. Y ha nevado a base de bien en toda Europa y en España.

Perdices vulnerables en la nieve

En situaciones como la presente (nieve más picadilla), los machos que han peleado durante la picadilla se encuentran bajos de forma física y son presas fáciles de los depredadores. Si a esto le añadimos los rigores de la nieve, la metapoblación lo tiene crudo, pues con nieve es cuando más vulnerables son las perdices, al convertirse en una presa fácil de sus muchos depredadores debido a que en el manto blanco no pueden guardar el mimetismo que las caracteriza en condiciones normales. Lo habitual es que se guarezcan en las linderas y linderones, zarzas, isletas de monte y en las riberas de los arroyos, pero muchos de ellos se han desbordado por su proverbial falta de cuidados.

Si los bandos se arriman al monte cerrado, se encontrarán con zorros y toda suerte de depredadores; además, con la nieve ellas no pueden penetrar más que en esos zarzales que tanta prisa se dan a quitar los agricultores sin motivo alguno que lo justifique ni sanción que lo pare.

Las nevadas y las heladas siempre fueron unos agentes meteorológicos a tener en cuenta en la capacidad de extracción de un coto. Pero es que después de un año de sequía extrema, vino un laboreo adelantado y un uso inmediato de la paja para la ganadería estabulada que casi las imposibilitó sacar las polladas adelante. Después vinieron los venenos de sementera más otros que no vienen a cuento, y ahora la nieve rompe pares.

Las casas abandonadas, refugio perdicero

De todas las maneras, sirva como comentario conocido por todos los castellanos cuyo ámbito rural está casi cerrado por derribo, que las perdices se guarecen en las casas vacías de los pueblos y no lo hacen entrando por la gatera, no, sino por las ventanas altas, caso de que puedan. Lo malo es que ahí también les ha salido otro enemigo temido, y no es ni más ni menos que el gato doméstico, predador que jamás se tiene en cuenta en los planes cinegéticos de los cotos.

También se guarecen en otras construcciones que no cito por miedo a que hagan como hicieron con los palomares, que les daban una patada a la puerta y les esperaban las escopetas criminales. Es digno de encomio como los lugareños protegen a las perdices en sus nuevos acomodos y en lugares como corrales hasta les echan comida; pero ellas no se fían y hacen bien. Esos acomodos son de dormida y punto.

¿Qué pasa con las parejas rotas?

Al romperse pares se forman nuevos bandos que no necesariamente son de la pollada original. Es más, hasta se suele juntar más de un bando y, cuando pintan bastos, oímos aquello de “en febrero he visto un bando de más de veinte perdices” (que en realidad serían diez o así).

Los bandos de este año tienen que pasar otra vez la “picadilla” para volver a formar pares que puede que no sean coincidentes con los que ha destruido la nieve. De todas las maneras, a la nieve la ha seguido un frío que se materializa en unas heladas de órdago a la grande. Pocas patirrojas hay, difícil se lo ponemos los humanos y más difícil todavía la meteorología y el cambio climático.

De todas las maneras, de pares a pollos, todavía tienen que sortear una serie de obstáculos que cada día son mayores al no tenerse en cuenta nada inherente a la ecocondicionalidad de la Política Agraria Comunitaria (PAC). Y además, ninguna autonomía ha hecho nada que no sea determinar el cierre antes de tiempo.

Las causa de la brutal mengua de la perdiz roja española

Por último, y para cerrar este artículo, me gustaría enumerar algunas de las principales causas que han llevado a la perdiz roja a disminuir en número de ejemplares a lo largo de los últimos años. Estas son:

  • El abandono del mundo rural por los sucesivos gobiernos desde los años cuarenta hasta ahora. 
  • La agricultura basada en la química, con un laboreo sumamente agresivo que deja sin vida animal todos aquellos lugares destinados a los cultivos que otrora cobijaron a la perdiz roja autóctona, entre otras muchas aves, mamíferos e invertebrados.
  • Las granjas en absolutamente todas sus dimensiones y actuaciones.
  • La destrucción del hábitat de forma sistemática sin que nadie lo frene.
(Texto: Miguel Ángel Romero Ruíz. Fotos: Autor y Archivo).