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En tierras castellanomanchegas

Tras los conejos en junio

En la primera semana de junio, en pagos de Castilla-La Mancha, tuvimos la oportunidad de vivir una jornada de caza menor, en lo que antes era conocido por todos como descaste del conejo en verano.
ConejosVerano_2016_G Cazador con la escopeta encarada y preparado para disparar y conejo fuera de la boca en un coto en verano.

Ahora ya no da para tanto, no hay nada que descastar porque las poblaciones del conejo no son lo que eran ni aun en sitios de abundancia conejera, pero todavía, en muchas zonas de nuestra geografía, se viven en estos días un gran número de salidas de caza a esta especie, para reducir sus densidades por los daños que causan en la agricultura y para aprovechar tanto venatoriamente como gastronómicamente este apreciado animal.

Así pues, es tiempo de conejos, de escapadas al campo en las primeras horas de la mañana y al caer la tarde, cuando estos animales más se mueven y están fuera de los vivares, y cuando además no tenemos que soportar los rigores del calor, con el sol en todo lo alto. Serán estos conejos los primeros protagonistas de nuestras jornadas escopeta al hombro, y en nada podremos salir también a por ellos con la compañía de nuestros perros de caza, con los que seguramente tendremos más opciones de disparo.

De esta manera, aprovechando el fresco tras el amanecer en tierras toledanas, cazamos una zona de abundantes perdidos, con brozas y pajonales donde encaman los conejos. Fuimos levantando, según transcurrían las horas, algunos, no muy abundantes, pero suficientes para pasar un buen día de caza entre amigos. También algunos abandonaban sus encames de los troncos de los olivos, dificultando su tiro al cubrirse entre las calles del viejo olivar.

(Texto y fotos: J. L. Palencia y M. Soler)