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Dobletes de pelo en las viñas de octubre

Muchos de nosotros soñamos con un doblete de vez en cuando, y sabiendo lo complicado que está cobrarse este deseo a base de patirrojas, no es ninguna tontería mantener la ilusión con respecto a las piezas de pelo.
viñas-conejos-G Mientras la viña tenga pámpana, algún lance doble pueda sorprendernos con conejos y liebres.

Esta ilusión viene dada porque resulta muy frecuente que mientras la viña tenga pámpana, algún lance doble pueda sorprendernos con conejos y liebres. Es relativamente más sencillo que en una muestra arranque un conejo y justo a la par, o al disparo, otro de la misma cepa, con las liebres habrá que esperar un poco a que el celo las invite dentro de unas cuantas semanas a juntarse, entonces sí es más probable que arranque una de la tierra arada y soleada, y a la par, otra, incluso hay ocasiones en que hay un par de machos arremolinados cerca de una hembra y acaban saltando todas.

Este mes la liebre puede depararnos alguna oportunidad de doblete pero habitualmente esta circunstancia se da cuando cazamos en cuadrilla y con liebres movidas, incluso recuerdo algún doblete en días de apertura en plena viña con una liebre sacada por mi perra y doblar la jugada con una segunda que cruzaba unos instantes después por la zona, huyendo de la otra punta de la mano. Y un doblete, así, sabe a gloria.

Con los conejos siempre hay que estar preparados y más en años como éste en los que ha criado muy bien en numerosas zonas de labor y lleva dando quebraderos de cabeza por los daños desde los inicios de la primavera pasada, por ello no hay que abandonar el lugar de tiro cuando disparamos a un conejo que arranca de una cepa, y esperar a que nuestro perro cobre y regrese para ver si continúa marcando en la misma cepa, o bien ser nosotros los que entremos a pisar un poco entre los sarmientos para provocar que de haber otro conejote, salte. Sinceramente creo que siempre es mejor que sea nuestro perro el que registre y ello por dos cuestiones básicas y de mucho peso: nuestro perro debe experimentarse cuanto más mejor, y de haber otro conejo y arrancar, si se marcha tocado resulta vital que nuestro perro entre al tiro cuanto antes para intentar asegurar el cobro, un conejo o liebre pinchados y sin perro detrás en la selva de una viña apretada de pámpana en octubre,  es pieza perdida en la mayoría de los casos.

(Texto: Miguel Soler. Fotos: Archivo).