Pasar al contenido principal

Gestión de la perdiz al inicio de la temporada

En la caza de la perdiz silvestre los primeros días de la temporada son claves para la gestión de la especie. El primer día sale al campo mayor número de cazadores que el resto de las jornadas.
gestionperdiz060108 Gestión de la perdiz al inicio de la temporada

Por lo que hay mucha mayor presión cinegética. Los animales todavía no han sido espabilados por las persecuciones y los disparos. Las perdices jóvenes aún no saben que es un cazador y mantienen distancias de seguridad pequeñas. Como habitualmente son días de calor, es fácil cansar las perdices, agotarlas y conseguir que alguna se levante a distancia óptima de disparo, o incluso a muestra de perro. Por esto durante las primeras jornadas, para no esquilmar la población silvestre es necesario disponer de límites de capturas por cazador y de horarios restringidos (evitar la caza en las horas centrales de la jornada, no cazar por la tarde, etc). En los primeros días de caza, se captura el 60 e incluso el 80% de las perdices, que se cobrarán durante la temporada, por esto debemos extremar las regulaciones y los controles. Estos son los días idóneos para tomar muestras biológicas de los animales capturados y evaluar el estado de las poblaciones silvestres.

Las sociedades de cazadores mas avanzadas recogen abundantes datos objetivos durante los primeros días de caza de la temporada. Con estos datos deciden la estrategia de caza para el resto del año, con objeto de garantizar que van a quedar suficientes parejas reproductoras de perdices para la próxima primavera. Este año, a pesar de ser un año excepcional para el éxito reproductor de las poblaciones de perdices silvestres en muchos lugares, ya hay sociedades de cazadores responsables, que después de examinar las capturas conseguidas durante los primeros días, y ver los animales que quedan en el campo, han decidido cerrar o suspender parcialmente la temporada de caza. Quieren conservar suficiente madre. Ellos han disfrutado mucho las primeras jornadas, por eso quieren asegurarse de que los próximos años, tendrán abundantes perdices en el campo para seguir cazando. Son muchas las sociedades, que de acuerdo al número de socios y al terreno disponible para la caza, tienen planes de gestión que limitan las temporadas a 4, 7 o pocos más días de caza. En otros lugares se mantienen los 33 días, que permiten las disposiciones legales como periodo máximo de caza. En estos casos deben preguntarse si en sus condiciones, las poblaciones silvestres pueden tolerar tantas jornadas.

Para tener más caza, la solución no es hacer sueltas de perdices de granja. Las sueltas propician un sucedáneo a la caza natural. Se trata de caza artificial que tiene otras características. La caza artificial está poco estudiada y representa graves problemas para las poblaciones silvestres. La caza artificial debe hacerse con criterios racionales. El primero e imprescindible para la ética del cazador, es marcar las perdices soltadas. Así lo exige nuestra obligada corresponsabilidad con los demás cazadores, el resto de la sociedad y el medio ambiente. La caza artificial no debe conducir al cazador a contribuir al deterioro del medio ambiente. Para conseguir que esto no suceda, debemos estudiar sus resultados. Con ellos podremos tomar las decisiones más adecuadas. El primer e imprescindible paso en este sentido es marcar las perdices de granja que se sueltan al campo.

(Texto: Jesús Nadal. Universidad de Lérida. Fotos Alberto Aníbal Álvarez).