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¿Qué perdices satisfacen al cazador, las silvestres o las repobladas?

La caza de las perdices sembradas que proceden de granjas es muy distinta de la caza natural de la perdiz silvestre. Muchos cazadores piensan que eso de las soltadas no es caza, porque no tiene la dificultad que implica la caza de la perdiz silvestre.
perdizgranja060108 ¿Qué perdices satisfacen al cazador, las silvestres o las repobladas?

Ellos dicen que eso es tiro a platos con plumas, que a ellos no les gusta. El sucedáneo de las perdices de plástico, es una “caza” muy diferente. Fundamentalmente depende de que el perro las localice, las ponga de muestra y las cobre. Por eso los cazadores de perdiz sembrada se parecen mucho a los conejeros. Tienen que andar despacio y utilizar un elevado número de perros. Cuanto mayor es el número de perros, mas perdices de granja localizan, disparan y se cuelgan.

Las perdices de plástico han puesto la caza de la perdiz al alcance de todos. Son bastantes los cazadores mayores que disfrutan hoy con esta “caza”, también las nuevas generaciones de cazadores, que conocen sólo la perdiz de plástico. No saben lo que son las perdices silvestres (bravas). La “caza” de la perdiz de granja es mas similar a la caza de la codorniz que a la caza de la perdiz silvestre. Por ello también la motivación y la satisfacción que produce en el cazador. Cuando la dificultad del lance se reduce, también lo hace la satisfacción. Por esto para satisfacer a un cazador de perdices de plástico se necesita mayor número de animales que en la caza natural de la perdiz silvestre. En la caza de plástico disminuye la recompensa porque se reduce la dificultad del lance. No es comparable la achicoria con el café (aquella es un sucedáneo). En consecuencia, se necesita que el “cazador” abata un buen número de perdices de granja para que alcance un grado de satisfacción, similar a capturar una perdiz silvestre.

No todas las perdices soltadas son iguales. Podemos distinguir muy diferentes comportamientos en estos animales. Los de más baja calidad se dejan coger por el perro, sin dar oportunidad de disparo al cazador. De nuevo esto se solventa habitualmente aumentando el número de animales liberados, ya que se piensa que soltando un gran número, se puede garantizar que al menos, algunos de ellos den oportunidad de lance de caza. El fin es conseguir que el cazador pueda disparar a un elevado número de perdices de granja ¿Cuántas perdices de plástico debemos soltar para obtener una jornada de caza mínimamente digna? Resolver esta cuestión es básico para conocer el precio final de la perdiz válida para esta “caza”. Cuanto peor sea la calidad de las perdices soltadas mayor número se necesita para alcanzar el objetivo. Por tanto una perdiz silvestre capturada medida en grado de satisfacción para el cazador, equivale por lo menos a 5 perdices de granja capturadas. Pero para que se consigan esas capturas de perdices de plástico ¿Cuántas perdices se han tenido que soltar esa mañana? Esto depende tanto de los cazadores y sus perros, como de la calidad de las perdices de granja liberadas.

(Texto: Jesús Nadal. Universidad de Lérida. Fotos Alberto Aníbal Álvarez).