Pasar al contenido principal

Caza del jabalí con perros de rastro: sabuesos y grifones

La caza del jabalí con perros de rastro tiene muchos seguidores en el norte de España, donde el número de jabalíes es notablemente menor que en las serranías toledanas o andaluzas.
Sabuesos, sabueso español

Los perros usados deben ser verdaderos especialistas en el jabalí, muy picados en esta pieza, despreciando los rastros de otras especies como zorros, corzos o ciervos. Las jaurías cochineras se ven obligadas a batir mucho terreno, para coger los rastros frescos de la noche y empujar los guarros hacia los puestos o seguirlos hasta el desencame.

El perro jabalinero debe montear sobre demanda, una verdadera caza selectiva, debe latir solo el rastro del guarro y su ejecución ya nos acerca al arte de la caza con traílla, el montero tiene que conducir los sabuesos hasta localizar los rastros de la noche y cazar con perros muy fiables, que se puedan soltar con la confianza de que no van a cambiar el rastro, animales con un olfato que debe ser prodigioso.

Perros para el rastro

El grupo étnico de los perros de rastro está formado por dos familias, los sabuesos y los grifones, diferenciados de un modo muy generalista por el tipo de pelo.

Los grifones son cazadores duros, aguantando zarzas, agua y frío, son muy valientes y no se achican frente al guarro, por lo que se han popularizado en su caza. Tienen un arranque muy espectacular, cargado de energía, acompañado de un potente y constante latido que hace muy atractivo su empleo.

Para entender el distinto modo de comportamiento entre sabuesos y grifones hemos de tener en cuenta que el sabueso es un perro de rastro y el grifón un perro de caza. La verdadera afición del sabueso es rastrear la pieza y no alcanzarla y tomarla, por lo que no todos los sabuesos sean aptos para la caza del jabalí.

Con los grifones todo parece más sencillo cuando nos enfrentamos al guarro, lo que les ha convertido en la elección por norma para esta modalidad cinegética. En cualquier caso un valor a tener en cuenta es que los perros, una vez localizada la pieza, ladren a parado situándose a cierta distancia del guarro, dando tiempo a que se acuda en su ayuda para espantar la pieza hacia los puestos o darle muerte en el lugar, según preferencias.

Grifones “del país” y sabuesos españoles

Una parte de las jaurías cochineras de rastro que se mueven en la cornisa cantábrica están formadas por lo que podríamos denominar grifón del país, mientras que alguna agrupación cinegética o cinológica no los apadrine y otorgue un nombre más rimbombante. Son animales fuertes, de muy buena estructura, dotados de un pelaje duro, hirsuto, que ofrece una buena cobertura en las frondosidades forestales. A la mayoría no puede negárseles clase, vitola. Son verdaderamente sobresalientes en el rastro y tienen un temperamento arrojado.

El sabueso español es más fino de vientos, también más delicado, lo que quizá le haga apropiado para piezas menos agresivas que el guarro, aunque hay líneas que trabajan esta pieza como maestros. Son muchos los aficionados que optan por crearse su propio híbrido, buscando un perro que reúna lo mejor de sabuesos y grifones.

Sabuesos y grifones foráneos

En las últimas dos décadas han ido llegando a nuestros campos un alto número de grifones y sabuesos extranjeros, especialmente franceses, por la similitud de cazaderos y proximidad geográfica de ambos países y estas razas foráneas han ido desplazando o mestizando a nuestros perros de rastro.

De entre las que más aceptación han tenido podemos señalar al Grifón Azul de Gascuña, el Gran Grifón Vendeen  y el Grifón Nivernais. Cada una de ellas es merecedora de un artículo propio, pues son muchas sus particularidades cualidades y representan lo más granado de la tradición gala en la “venerie”.

(Texto: Eduardo de Benito. Fotos: Miguel Ángel Romero y Archivo).