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Para los recechos primaverales

Los mejores perros de rastro

La caza es uno de los pocos reductos donde todavía se mide el perro por su capacidad de rendir un beneficio material o práctico. Un ejemplo evidente de ello son los perros de sangre y su empleo en la caza mayor.
teckel120412G Tres Teckel.

Cuando buscamos los aspectos que caracterizan el comportamiento de un perro que enfrentado a un rastro de sangre lo sigue hasta la localización de la res herida, vemos que éstos expresan con claridad los tres factores que determinan la inteligencia animal: adaptabilidad, capacidad de aprendizaje y procesamiento de la información. El rastreo de sangre es el resultado tanto de una selección como de un aprendizaje de la especie.

Los perros

Para dar satisfacción a esa necesidad se seleccionaron razas como el sabueso de Baviera, un perro cuya grandeza está en su propia limitación de rastreador, animal soberbio para este fin pero poco eficiente para otros cometidos. Pero también han resultado buenos terriers como el alemán de caza, perros multifucionales como los teckels o un animal muy completo, al que se encuadra entre los perros de muestra pero cuyas aptitudes superan con creces las de este grupo, el drahthaar.Las cualidades que adornan a un perro para el pisteo de sangre no se improvisan, tampoco se aprenden. De poco sirve el adiestramiento si el perro carece de esa facultad e instinto. Forman parte de su herencia filogenética y si el perro carece de ellas, poco se puede avanzar intentado condicionarlo a esa labor.

En la elección de un perro para el rastro de sangre nos vamos a encontrar con una dualidad.  De un lado, aquellos cazadores de mayor que tienen interés en recuperar la pieza herida, ya sea por la calidad del trofeo o por la ética de no dejar caza muerta en el monte, y de otro, los aficionados de esta modalidad al estilo de los apasionados del pisteo de sangre, tan abundantes en Europa central y que trabajan sobre la selección de razas específicamente aptas para tal cometido.

Para el primer grupo es más indicado recomendar razas polivalentes (teckel, drahthaar, jagdterrier, etc.) que servirán asimismo en otros cometidos cinegéticos, mientras que los segundos son auténticos apasionados del bayrischer gebirgs schweisshund o sabueso de montaña bávaro, que es la raza más idónea para este cometido.

Las razas

Ya hemos visto que tenemos un especialista puro, el sabueso de montaña bávaro y varias razas polivalentes, cuyos clubes incluyen en sus pruebas de trabajo el rastro de sangre, como teckel, jagdterrier, braco alemán y drahthaar. Pues bien, todos estos perros comparten unas características comunes que les habilitan para este cometido: deseo de rastrear, nariz, tesón y capacidad de concentración son los cuatro pilares sobre los que se sustenta el trabajo de un perro de sangre.

Sobre el deseo de rastrear se ha discutido mucho; en tanto unos piensan que es el producto del instinto predador del perro, como en todas las razas de sabuesos, otros creen que el rastreo está desligado del instinto de caza y es una respuesta a estímulos exógenos, lo que permite que los perros puedan rastrear sustancias químicas como droga o explosivos. Los alemanes denominan a estas razas schwesshunde, palabra que es la unión schweiss (rastreo) y hund (perro). En Alemania se dice que son schweiss todos los perros de rastreo, en tanto que todos los sabuesos (perros de caza) son brakes. En cualquier caso, la causa desencadenante del rastreo se encuentra en una estimulación sensorial exógena, el olor de la sangre, estímulo que pone en movimiento la conducta de rastreo.

De la nariz es tan obvio hablar que da vergüenza. Sin nariz el perro malamente puede rastrear, no obstante el rastro de sangre es fuerte, no hacen falta narices prodigiosas para este cometido, siendo más importantes otras cualidades como el coraje y tesón. Y por tesón entiendo cabezonería, empeño, terquedad..., cualquier palabra que exprese esa fuerza que empuja a un perro a seguir un rastro que se puede alargar varias horas o un montón de kilómetros.

Los dos pequeños

Teckel y jagdterrier constituyen una de las mejores opciones para el aficionado, pues son dos razas valientes, que conservan intactas sus virtudes cinegéticas y muy bien capacitadas para localizar y seguir rastros de sangre. Con su auxilio el cazador va a recuperar cualquier pieza herida que posiblemente sin perro quedaría perdida en el monte. Las dos razas son el resultado de una selección apoyada en pruebas de trabajo, entre las que se encuentran el rastro de sangre, respondiendo muy bien al adiestramiento para esta labor.

Para seleccionar las adecuadas cualidades del teckel en relación a esta modalidad cinegética, el Deutsche Teckelklub e.V. tiene establecido un reglamento de pruebas de rastro de sangre sobre rastro artificial. Muchas son las ventajas que posee el teckel para el pistero de reses heridas, ya que es un animal versátil, de buen carácter, muy valiente y que tiene tras de sí una larga trayectoria como perro de sangre en toda Centroeuropa.

Otro tanto puede decirse del terrier alemán de caza. Con ese empecinamiento de todos los terrier, esta raza nunca dejará perdida en el monte una res herida por el disparo. Las pruebas de trabajo para esta raza contemplan tanto el trabajo sobre un rastro de sangre con antigüedad entre 6 y 48 horas y una distancia de un kilómetro, marcado con medio litro de sangre, que es una prueba específica de especialidad, como en el contexto general de trabajo (búsqueda, cobro, madriguera artificial, etc.) una prueba de sangre sobre 400 metros, con antigüedad superior a 6 horas y marcada con cuarto litro de sangre.

(Texto: Eduardo de Benito. Fotos: Archivo).