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Podenco, braco y springer: ¿dónde cazamos con ellos?

Estas tres razas difieren mucho en su forma de cazar. Por esta razón, y para quién no sabe que perro se adapta mejor a su coto, tenemos en este reportaje toda la información útil para hacer más fácil la elección.
podencobracospringer71011g Podenco andaluz, braco alemán y springer spaniel.

Olivares y manchones: braco alemán y un buen estratega

El olivar engaña y marea al cazador que no tiene práctica en esto de cazar perdices entre tanto árbol; este aficionado ha de saber que la perdiz en el olivar tiene su momento y su tiradero, y todo lo que no sea respetar esto y propiciar el lance donde se debe, es perder el tiempo, de ahí que siempre se tiene que apostar por la estrategia acertada para el olivar, según esté en ladera, cañada, llanura, cerro, etc. Para mover los pájaros y llevarlos donde pretendemos tirarlos se necesita un perro que abra la búsqueda lo justo (unas tres o cuatro calles a derecha e izquierda), que se mantenga siempre vinculado con el cazador y que sepa diferenciar rápidamente un peón viejo de uno reciente, así como responder a las indicaciones del cazador a la primera, pues en muchos casos veremos a las perdices apeonar muy por delante, debiendo variar nuestro avance hacia otro lado para recortar o empujar a ese bando. Excelente cobrador, elbraco alemán es una de las razas más propensas a tomar el pulso a esas perdices que se suben a los olivos, y tirar una así, a perro puesto, es un lujo al alcance de muy pocos. Escopeta superpuesta de cuatro y dos estrellas, canana, 32 gramos de séptima (octava en el primer disparo a principios de temporada), un chaleco ligero y poco peso para recorrer una buena distancia.

Con esta raza, en este escenario...

*A favor: la ordenación del trabajo de búsqueda entre tanto árbol.
*En contra: hay ocasiones en las que se dejan llevar por el rastro en olivares muy limpios.

Cañadas y bancales: podenco andaluz y un cazador dinámico

Las zonas quebradas, de medio monte o terreno tan sólo cubierto de pasto y brozas se suceden a menudo con manchas de matorral medio y hasta con manchones densos y apretados; aquí las perdices vuelan y las perdemos enseguida de vista, debiendo calcular el cazador hacia dónde van los pájaros y cómo entrarles para volverlos, amagarlos o sorprenderlos en un bancal o una asomada. Por ello, el perdicero de media sierra, cañadas, bancales, de orografía quebrada, ha de ser muy dinámico, sufrido y capaz de mantener el tipo durante horas para colgar algunas de las del pico rojo, y por ello necesita, además, un perro especializado en sacar caza de los lugares más insospechados. Ahí entra en escena el podenco andaluz, de talla media preferentemente y procedente de líneas de mateo, poco castigadoras del rastro y con escasa propensión a latir los rastros. Estos perros se hermanan rápidamente con el perdicero y no compiten con él (esto aparece cuando el perro es puntero y más dado a castigar el rastro largo), repasan todo el cazadero de forma muy rápida y efectiva, a base de ese trote con brío que les permite repasar toda mata, pedregal, asomada, retales de aulagas, jaras o lentiscos donde las perdices, bien sesteando o amagadas para esquivarnos, aguantan para que pasemos de largo. Perfecto recuperador de perdices de ala en estos terrenos. Semiautomática de tres estrellas y 34 gramos de séptima toda la temporada, canana y chaleco corto, morral, que con el podenco siempre se cuelgan piezas de pelo aunque no lo esperemos.

Con esta raza, en este escenario...

* A favor: su total vocación de sacar y marcar perdices, estén donde estén metidas.
* En contra: encontramos ejemplares que aprietan demasiado a la hora de presionar y sacan perdices largas.

Arroyos, pedregales y linderas: springer y un cazador metódico

Muchos de nuestros cotos no permiten aplicar una estrategia a medio plazo en la jornada, por lo que el cazador debe recurrir a buscar, casi desde primera hora, en los lugares querenciosos las perdices que van entrando voladas por otros cazadores o cuadrillas, caso típico de cotos eminentemente conejeros o terrenos donde las parcelas son pequeñas. Este cazador debe ser buen andarín y continuo analista del momento, aplicando el mejor método para cada retal, lindera, pedregal o arroyo donde estima que ha entrado alguna perdiz. Es el típico aficionado que le da cada jornada tres vueltas a su coto. Y a este perdicero sólo le cuadrará un perro dinámico, de cazar templado pero con un ritmo que le permita meter la nariz en cada rincón donde pudiera refugiarse una perdiz revolada; y ojo, que algunos arroyos y espesos son complicados. En esta tesitura tenemos claro que será el springer spaniel el que mejor resultado depare, pues es un levantador puro que registra, desmadeja, teje las linderas, revuelve los arroyos, hasta sacar la perdiz siempre a tiro. Un gran punto a su favor: aunque no realiza muestra, avisa muy bien al cazador con su rabeo. Semiautomática del 20 con tres estrellas, cartuchos de 30 gramos en séptima para todo el año, canana y morral imprescindible para las liebres y conejos que a buen seguro tiraremos.

Con esta raza, en este escenario...

* A favor: raza capaz de poner el cazadero “patas arriba” y no dejar una perdiz amagada.
* En contra: en ocasiones su rapidez de búsqueda le lleva a meterse encima de la perdiz.

(Texto: Miguel F. Soler. Fotos: Maite Moreno y archivo).