Pasar al contenido principal
Ante la falta de selección de perros más centrados y capaces de adaptarse a la caza de verdad

Menos velocidad y nariz y más inteligencia en los perros

Decimos que un perro inteligente con buena nariz es el deseable para todos, aunque hay quien se sigue empeñando en buscar perros que tengan un estilo de escándalo, batiendo el cazadero a ritmo de rayo y con una profundidad impresionante.
NarVelIntel_Perros_G Braco alemán al galope.

Posiblemente el principal problema que hemos ido encontrando en estos veinte últimos años es que muchos perros de caza, demasiados, tienen gran nariz, buena andadura, pero escasa inteligencia de cara a la caza real; esto es una realidad y ha llevado al desengaño a miles y miles de cazadores que en apenas unos años se han visto sin perros “como los de siempre”.

Un perro inteligente y que sabe estar en situación utiliza su nariz y su empuje para sacar partido según pide el momento, pero nunca mantiene un trabajo que lo lleve a buscar lejos de la escopeta de principio a fin; esto es imposible con caza de verdad. Además, o el perro se dosifica o cae fulminado en un día de calor, y en casos menos extremos, acaba derrengado a media mañana después de haber sacado del término desde la primera a la última perdiz; ni hablemos ya de liebres o conejos, pues posiblemente no tiremos ninguno en la temporada.

Un buen perro veterano puede tener días en los que no está centrado (como nosotros), días en los que tenga momentos brillantes con la caza y momentos nefastos, pero siempre mantiene un ritmo y una profundidad de búsqueda adecuados al trabajo que debe realizar, manteniendo un vínculo adecuado con el cazador. Si hay indicios de pieza, acortará el ritmo y, por ello, se arrimará un poco más al cazador. Si no toma referencias desde hace un rato, es normal que amplíe un poco más su distancia de búsqueda para profundizar e intentar localizar alguna referencia que le lleve a la caza. Esto se ve en los cachorrones en unos meses, se aprecia qué perro tiende a trabajar según las circunstancias y qué perro sale siempre igual y hace prácticamente lo mismo. Atentos aquí, pues si este cachorro reacciona siempre así y tiende a buscar retirado de nosotros, va a ser complicado que resulte un gran perro de caza; seguramente valdrá, pero no va a destacar porque está mecanizado desde él mismo. Un perro que caza siempre igual está diciendo a gritos que tiene pocos recursos, y si ya bate largo de entrada, lo mantendrá y cada vez con mayor impulso.

Insisto, en estas últimas décadas nos hemos obstinado en buscar al perro de nariz prodigiosa y gran andadura, pero nos ha faltado la selección efectiva para encontrar a los ejemplares más centrados y capaces de adaptarse a las circunstancias de la caza de verdad, donde el reloj no mide, ni hay que comerse el cazadero más rápido cada vez para hacer un punto aquí y otro allá. La perdiz de verdad y la escopeta no entienden de estas cosas.

Responder a lo que el campo pide

El perro de caza nunca puede realizar de forma sistemática una búsqueda larga porque el campo no siempre lo pide, y lo malo no es esto, sino que nos hemos acostumbrado al perro que ‘pide’ a gritos que lo frenemos como sea porque de otra forma no hay quien cace. Y al perro se le frena, cuando hay que hacerlo, con tiempo y lógica, y poco más; lo que está claro es que no podemos estar toda la jornada más pendientes de la distancia a la que trabaja el perro, sintiéndonos moral y físicamente imposibilitados para seguir su ritmo, que de la propia acción de caza. El aficionado que sale hipotecado ya de su casa por el trabajo que va a realizar su perro, tiene los días contados en esta afición, ya que tarde o temprano no le merecerá la pena salir al campo.

El perro tiene obligatoriamente que centrarse con el campo, y si no lo hace, me temo que no va a destacar más allá de ciertas pinceladas de vez en cuando, pero ‘pintará’ poco. Es lo que estamos comentando: equilibrio, inteligencia, capacidad de adaptación y de dosificarse según las circunstancias. Buscamos al perro que cace corto, pues estamos cansados de perros que se van y se van cada vez más lejos, y por este motivo nos llega el desencanto, dejamos de criar perros con ilusión y hasta pensamos dejar la caza al salto o en mano porque ya no hay quien soporte esta presión continua durante temporadas.

(Texto: Miguel Soler / Fotos: Shutterstock)